Oración compuesta

Alfonso Sancho Rodríguez

 

Oración simple, compleja y compuesta

  Ver gráficos proyectados en clase: Tipos de oraciones. Simples, complejas y compuestas 

Teniendo en cuenta el número de predicados que contiene, se pueden establecer tres tipos de oraciones:

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simples (con un solo núcleo verbal),

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complejas (con un núcleo verbal principal y, al menos, otro subordinado) y

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compuestas (con más de un núcleo verbal principal).

La relación entre oraciones dentro de un enunciado se puede marcar mediante nexo o transpositor (coordinación y subordinación) o sin él (yuxtaposición).

La oración compleja no es más que una oración simple en la que uno, al menos, de sus elementos es una proposición. La oración compuesta se forma por la reunión de varias oraciones mediante nexos coordinadores o la simple pausa de la yuxtaposición.

Algunas gramáticas no distinguen entre complejas y compuestas; otras establecen diferencias, dentro de las complejas entre inordinadas y subordinadas. Otras crean un nuevo grupo denominadas bipolares para desgajar de la subordinación a ciertas adverbiales. Sin negar la validez de esta tendencia funcionalista (Guillermo Rojo) no he considerado conveniente desde el punto de vista pedagógico complicar demasiado la ya de por sí enrevesada taxonomía oracional.

  Ver gráficos proyectados en clase: La oración compuesta: coordinación y yuxtaposición  (En preparación) 

Yuxtaposición

El término se aplica no sólo a oraciones, sino a cualesquiera unidades que aparecen reunidas cumpliendo la misma función que desempeñaría cada una de ellas aisladamente. La yuxtaposición es, pues, una unión sin nexo, un vínculo que se establece entre elementos contiguos equifuncionales:

José Carlos organiza carreras, torneos, excursiones.

La relación entre estos tres sustantivos es de yuxtaposición: aparecen contiguos y desempeñando en conjunto la función de CD, la misma que desempeñaría cada uno de ellos si no aparecieran los otros dos. Del mismo modo, las tres oraciones de los dos ejemplos siguientes quedan enlazadas por yuxtaposición en un solo enunciado:

Llegué, vi, vencí.

Sacó el móvil, se lo vieron los profesores, se lo confiscaron.

Los rasgos fónicos que distinguen a las unidades yuxtapuestas se reducen al carácter descendente de la entonación en cada una de ellas.

Rasgos distintivos

Es difícil determinar en qué se distingue un grupo de oraciones yuxtapuestas de una serie de oraciones sucesivas independientes. En la mayor parte de los casos, únicamente el contexto o la situación pueden determinar si la intención del hablante es yuxtaponer las oraciones, es decir, relacionarlas entre sí de forma equivalente a como lo haría mediante coordinación o subordinación, o bien enunciar una serie de oraciones independientes.

Aparte de los rasgos melódicos, siempre inseguros y difíciles de determinar, no deben aceptarse como indicio de yuxtaposición otras particularidades fortuitas. En el ejemplo de arriba (Llegué, vi, vencí), podría creerse que la primera persona común a los tres verbos es señal de yuxtaposición. Pero esto no es así. Si la comparamos con Llegaste, te vi, nos comprendimos, nos damos cuenta de que el cambio de persona no rompe la yuxtaposición. De igual forma en: Diego fue el culpable, lo reconoce, el átono lo, que representa el contenido de la primera oración, no es tampoco índice de relación entre ambas yuxtapuestas, si bien es innegable su enlace semántico: 'Diego reconoce que fue culpable'.

Yuxtaposición y aposición

La yuxtaposición se distingue de la aposición porque mientras los elementos de la primera son coordinables, los elementos relacionados por aposición no lo son. Además, los elementos de la aposición son siempre correferentes y los de la yuxtaposición no tienen por qué serlo:

Felipe, Cristina, Elena deberían tener los mismos derechos (yuxtaposición).

Felipe, Príncipe de Asturias, se ha casado recientemente (aposición).

Las oraciones parentéticas

Un tipo particular de yuxtaposición lo ofrecen los casos de inserción de incisos oracionales dentro de una oración. Las pausas y el especial contorno melódico aíslan esas oraciones dentro del enunciado global:

Compréndeme, no puedo aprobarte por el morro.

Él ya sospechaba, me imagino, que lo suspenderían.

No confiaba en vuestra promesa de estudiar a diario, os lo aseguro.

Laura estaba perdida –pensaba vagamente–.

Aunque la ligazón semántica entre ellas es indudable, no hay ligazón sintáctica alguna. Son oraciones yuxtapuestas en un solo enunciado.

Las oraciones distributivas

Alarcos (1994, §378) afirma que, por idénticas razones, hay que incluir entre los grupos oracionales yuxtapuestos los enunciados constituidos por las llamadas oraciones distributivas. Carecen de índices explícitos de coordinación. Son oraciones yuxtapuestas enlazadas semánticamente por unidades correlativas que de ningún modo señalan especial relación sintáctica y que pertenecen a categorías de palabras diversas (adjetivos, adverbios, sustantivos, e incluso verbos). Además, el esquema oracional distributivo puede coexistir con la coordinación. Ejemplos:

Unos la querían mucho, otros, bien poco.

Este la insulta... aquel la pone verde.

Ya se entretenía con la pelota, ya corría por el campo.

Aquí, tiene calor; allí, frío; más allá calor de nuevo.

No suelo escribir correos electrónicos, en parte porque me escriben pocos, en parte porque no contesto a nadie.

En el examen de Selectividad, siempre que defendamos teorías o tendencias no tradicionales será conveniente que citemos la fuente de donde procede nuestro análisis. De este modo, enriquecemos nuestra respuesta y facilitamos la labor del corrector.

Yuxtaposición y enlaces adverbiales

Hay grupos oracionales cuyas oraciones parecen estar enlazadas entre sí con unidades consecutivas que también son considerados actualmente como yuxtapuestos y que nosotros estudiaremos en la sección dedicada a las subordinadas consecutivas haciendo las oportunas aclaraciones.

Coordinación

Con este procedimiento, los segmentos de un grupo (de oraciones o unidades inferiores) se enlazan mediante una conjunción que desempeña la función de nexo. Cada uno de los segmentos podría desempeñar la misma función que el conjunto unificado. Por ejemplo, en: Participaron Ana y Marina, el grupo Ana y Marina funciona como sujeto, igual que lo haría cada uno de sus elementos independientemente: Participó Ana, Participó Marina.

Lo mismo ocurre en los siguientes ejemplos:

Es pobre pero honrado (Atr).

Tarde o temprano te convencerás (CC).

De igual forma, la coordinación puede producirse entre oraciones:

Ángela sonríe y se calla.

¿Estudias o trabajas?

Miguel es torpe, pero estudia mucho.

Cada una de esas oraciones podría aparecer con independencia, pero así conectadas en enunciado unitario constituyen oraciones compuestas. La unificación se cumple gracias a la conjunción conectora.

Según el significado de la conjunción, las oraciones coordinadas se clasifican en tres tipos: copulativas, disyuntivas y adversativas. Muchos autores incluyen las oraciones distributivas dentro del grupo de las coordinadas. Nosotros seguimos la clasificación de Alarcos que las considera yuxtapuestas. Copulativas y disyuntivas admiten la reunión en un solo grupo de más de dos oraciones; la coordinación adversativa en cambio, une exclusivamente dos oraciones; esto mismo ocurre con las coordinadas consecutivas de las que hablamos en la sección dedicada a las subordinadas consecutivas.

Coordinadas copulativas

Son las que aparecen unidas por conjunciones copulativas. Estas conjunciones cumplen simplemente el papel de unificarlas; fuera de su valor aditivo, de suma, la conjunción copulativa no aporta nada más al sentido del grupo oracional. Otras relaciones semánticas que pueden percibirse entre las oraciones copulativas proceden en exclusiva de las nociones léxicas o referenciales de cada una de ellas. No existe diferencia sintáctica, por ejemplo, entre: Leyó el libro y no le gustó y Piensa mal y acertarás, aunque a la primera se le pueda apreciar un valor adversativo y a la segunda, condicional.

Si el grupo oracional copulativo contiene más de dos oraciones, el enlace conjuntivo entre ellas suele aparecer sólo entre las dos últimas:

La reiteración del nexo y ante cada oración (recuérdese que el exceso de nexos recibe el nombre de polisíndeton) puede aparecer en el habla rústica o infantil, aunque también se utiliza como recurso literario intensificador:

Tras mucho haber anhelado, y buscado, y tropezado, halla por último [...] la seguridad de un amor entero.

Cuando las oraciones copulativas comportan negación, la conjunción utilizada es ni. Encabeza cada una de las oraciones si éstas no llevan unidad negativa (no, nunca, jamás, etc.) y sólo precede a la última si en las anteriores aparecen signos negativos:

Ayer no me escribiste, ni me mandaste mensajes, ni me llamaste por teléfono.

También en este ejemplo podría hablarse de polisíndeton: aunque, con el esquema elegido, la repetición de ni es obligatoria, el emisor podría haber elegido otra construcción que evitara la reiteración de la conjunción.

Ayer no me escribiste, no me mandaste mensajes, ni me llamaste por teléfono.

Coordinadas disyuntivas

El grupo oracional disyuntivo puede, como el copulativo, estar formado por más de dos oraciones. La conjunción que las conecta (o o su variante culta u) suele aparecer delante de la última del grupo, si bien a veces se repite ante cada una de ellas. En un comentario lingüístico podría observarse el valor enfático de esta reiteración. Como recurso estilístico, la repetición parece propia de textos literarios o publicitarios. Puede servir también para aportar claridad a la idea disyuntiva, por lo que no sería inusual en un texto científico.

La conjunción disyuntiva presenta las oraciones coordinadas por ella como contenidos que se excluyen simultáneamente (véanse los dos primeros ejemplos) o bien como posibilidades alternativas para una misma realidad (último ejemplo):

Los alumnos de segundo estudian, se divierten o colaboran con José Carlos.

O paga usted su deuda o se la reclamo judicialmente.

Aquel charlatán hablaba, o graznaba, sin cesar.

Coordinadas adversativas

El grupo oracional adversativo unifica, mediante la conjunción pero u otras equivalentes dos oraciones que quedan así contrapuestas explícitamente. El sentido del grupo oracional adversativo con pero consiste en que la segunda oración encabezada con el nexo introduce una restricción en la referencia efectuada por la primera oración (adversativas restrictivas):

Aprobaréis la Lengua de segundo, pero os costará sudor y lágrimas.

No hay que confundir, según apunta Alarcos (1994, §383), estas oraciones con los grupos oracionales copulativos que por el contenido de cada una de sus oraciones se oponen semánticamente. Así por ejemplo no es una relación adversativa: Estudiaba y no aprobaba, aunque sin duda hay oposición de contenido entre las dos oraciones que lo integran. Sí que sería un grupo oracional adversativo: Estudiaba pero no aprobaba, donde aparece explícitamente la marca adversativa pero.

Con el nexo sino que la oración precedente ha de ser negativa. El contenido de la segunda oración excluye al de la primera (adversativas excluyentes), es decir, ambos son incompatibles.

No me despediré con un adiós, sino que te enviaré un beso.

Coordinadas consecutivas

Véase una breve explicación en el capítulo dedicado a las subordinadas consecutivas y también los gráficos proyectados en clase sobre las construcciones consecutivas.

 

Página revisada el miércoles, 21 de febrero de 2007

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