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Alfonso Sancho Rodríguez
Subordinación adverbial impropiaVer gráficos proyectados en clase: Adverbiales impropias El esquema de las subordinadas es coherente por lo que respecta a las sustantivas, adjetivas y adverbiales propias. Así, son subordinadas sustantivas las que se integran en la oración en una función sustantiva y pueden ser sustituidas por un sustantivo. De igual forma, se denominan subordinadas adjetivas a las que son conmutables por adjetivos y desempeñan la función de tales. También las adverbiales propias encajan en este tipo de definición. Pero no se pueden utilizar los mismos parámetros para definir otros seis grupos de oraciones que, aunque funcionalmente sean análogas en su mayoría a las adverbiales propias, no son conmutables por adverbios. Desde un punto de vista formal y funcional, este grupo de subordinadas es bastante heterogéneo. De hecho, así consideradas, las consecutivas y comparativas, resultan más próximas a las adjetivas que a las adverbiales. Pero, si partimos de factores semántico–referenciales, podemos unificar considerablemente cinco de los seis tipos de adverbiales impropias. Todas, salvo las comparativas, remiten al concepto de causalidad, que es un concepto relacional: la relación entre una causa y un efecto: si la causa es retrospectiva y real obtenemos una expresión causal propiamente dicha; si es prospectiva y virtual se produce una expresión final; si se invierte o se añade intensidad se consigue una expresión consecutiva; si la causa es hipotética el esquema resultante es condicional y, por último, si no produce efecto estaremos ante una estructura concesiva. CausalesVer gráficos proyectados en clase: Subordinadas causales Las oraciones causales se introducen con diversos transpositores, de los cuales el más común actualmente es porque. Suelen distinguirse dos tipos de relación semántica causal:
En la oración: Sandro está enfermo porque ha llevado mala vida, la oración subordinada (porque ha llevado mala vida) es un complemento que alude a la causa de lo expresado por está enfermo. En cambio, cuando se dice: Sandro está enfermo, porque tiene mal aspecto, la oración transpuesta (porque tiene mal aspecto) señala el motivo por el cual se asegura que Sandro está enfermo, sin referirse para nada a la causa de la enfermedad. Siendo diferentes estos dos sentidos, es, sin embargo, la misma su estructura sintáctica, según ocurre también cuando, en ese tipo de oraciones, las subordinadas son sustituidas en su función de complemento circunstancial por sintagmas nominales: Está enfermo por su mala vida, Por su mal aspecto, está enfermo. Normalmente, la oración transpuesta con porque aparece en segundo lugar. Así se ve tanto en los ejemplos de grupo A (causales del enunciado) con el primer sentido, como en los ejemplos del grupo B (causales de la enunciación) con el segundo sentido:
La anteposición de la subordinada enfatiza la importancia de la causa. En estos casos el transpositor incluso puede reforzarse con algún adverbio:
Las causales de la enunciación suelen aparecer separadas por pausa (coma en lo escrito) respecto de la secuencia previa. A veces incluso se utiliza puntuación mayor y parece como si los dos miembros del enunciado fuesen entre sí sintácticamente independientes.
El transpositor que de sentido causal / finalNo es porque el único transpositor que puede aportar sentido causal a una subordinada:
Del sentido causal en estas estructuras no es responsable el transpositor que, sino el modo del verbo de la oración subordinada. Con indicativo o condicional, el sentido sugerido es el causal; la oración transpuesta por que explica los motivos por los cuales se ha proferido la oración anterior (en general, de sentido apelativo):
Cuando el verbo de estas subordinadas va en subjuntivo, el sentido que evocan es final:
El transpositor puesPor lo común se incluyen entre las estructuras de sentido causal las oraciones introducidas por pues (y por pues que). En la actualidad son raros los enunciados en que una oración con pues y con sentido causal preceda a otra oración (todos los ejemplos de la lengua literaria que siguen son de Alarcos, 1994):
Siguen siendo frecuentes los usos de pues introduciendo una oración que explique el porqué de lo expresado previamente (causales de la enunciación):
En este caso, la oración precedida de pues equivale por su sentido a la que pudiera transponer porque; pero, en general, la primera oración termina en cadencia e impone una pausa antes de pues. Cuando la pausa intermedia es más amplia, según refleja la puntuación, no parece que exista unidad sintáctica entre ambos miembros:
Se observa en estos ejemplos el carácter expletivo de pues propio de los usos señalados anteriormente. Otras locuciones de sentido causalLa combinación ya que, antiguamente temporal, actualmente evoca sentido causal, y la oración encabezada por este transpositor puede anteponerse o posponerse a la otra secuencia:
Otras construcciones con sentido causal constan de un participio inmovilizado y una oración transpuesta por que:
Ya hemos explicado que el transpositor como puede denotar también sentido causal:
FinalesVer gráficos proyectados en clase: Subordinadas finales Las subordinadas finales son estructuras oracionales transpuestas que funcionan como complementos circunstanciales. Semánticamente se refieren al propósito o a la intención con que se produce la noción designada por el núcleo verbal; tienen un carácter virtual, prospectivo e intencional. El transpositor más común es la combinación para que, la cual exige en la oración subordinada el modo subjuntivo. La función de estas oraciones finales coincide con la de los grupos nominales precedidos por la misma preposición para. Así, en Se calla para que no te enfades, la subordinada cumple el mismo papel que un grupo nominal o una proposición de infinitivo: Se calla para no enfadarte, Se calla para eso mismo. Por supuesto, el sentido final puede ser sugerido con otros recursos: Se calla con ese propósito, donde el significado final del circunstancial se consigue con el sentido del sustantivo propósito. Cuando la persona gramatical del núcleo verbal se refiere a la misma que está implícita en el verbo subordinado, en lugar de la subordinada con para que + subjuntivo, se utiliza la construcción para + infinitivo. Así, mientras se dice He comprado la novela para que la lea Juan, donde el agente del verbo comprar es distinto del de leer, se utilizará el infinitivo si ambos agentes coinciden: He comprado la novela para leerla (y no: para que yo la lea). También se emplea esta construcción cuando la persona en relación con el infinitivo desempeña otra función distinta a la de sujeto en el núcleo oracional. Por ejemplo: Poco animados os veo para emprender el viaje, donde el actor a que alude el infinitivo es la segunda persona de plural que funciona como CD del núcleo veo, y no se diría para que emprendáis. Sin embargo, pueden ser correctas las dos posibilidades otras veces:
Por lo común, la subordinada final ocupa el segundo puesto en estos enunciados, pero también puede anteponerse:
El significado final se desprende también de oraciones subordinadas con la combinación a que, aunque en general se trata de suplementos cuya a está exigida por el verbo nuclear. En estos dos ejemplos son de significado análogo y de idéntica estructura:
Sin embargo en los dos siguientes puede observarse la diferencia de función:
En el primer caso, a que la mimen es Supl (no podría decirse para que la mimen, puesto que el N se ha acostumbrado exige a y rechaza para). En el segundo, para que la mimen funciona como CC y no admite la preposición a. En la función de CC, la finalidad puede quedar expresada también con ciertas locuciones en que se inserta un sustantivo semánticamente relacionado con esa noción. La más estabilizada es a fin de que (y su equivalente a fin de + infinitivo). Por ejemplo:
Para que se produzca sentido final, es necesario que la proposición introducida por para esté integrada en el predicado como complemento circunstancial. si aparece en función periférica (modificador oracional) el significado final se pierde:
ConcesivasVer gráficos proyectados en clase: Subordinadas concesivas Las subordinadas concesivas expresan una objeción o dificultad para lo dicho en la oración principal, sin que ello impida su cumplimiento. El transpositor más frecuente de las concesivas es aunque, unidad compatible con cualquier modo o tiempo del verbo subordinado (salvo el imperativo). Tradicionalmente se entendían estas subordinadas como CC, pero su función real es la de modificador oracional, el cual es susceptible de aparecer en cualquier puesto de la secuencia aislado entre pausas:
El sentido concesivo puede manifestarse con otras construcciones. En Así lo ordene el jefe, firmaré el permiso (o con orden inverso, Firmaré el permiso así lo ordene el jefe), la oración transpuesta por así tiene sentido temporal (equivale a ‘en cuanto lo ordene el jefe’); pero en Así lo ordene el jefe, no firmaré el permiso (o su inversa: No firmaré el permiso, así lo ordene el jefe), la misma oración subordinada sugiere sentido concesivo (igual que en ‘aunque lo ordene el jefe’). De esta manera, se utilizan otras conjunciones, locuciones y construcciones en lugar del más frecuente transpositor aunque:
Análogo significado concesivo se encuentra en otro tipo de construcciones transpuestas por que contiguas a un adjetivo o a un adverbio precedidos de la preposición por:
No es la construcción en sí la que sugiere el sentido concesivo en estos últimos casos, sino la contraposición semántica que se observa entre los dos términos de tales enunciados. El sentido concesivo está también sugerido por otras estructuras, que no son proposiciones subordinadas, sino yuxtapuestas, sin conexión sintáctica. Así ocurre en los siguientes ejemplos:
Subordinadas con aunque y coordinadas con peroSe ha visto ya, al tratar de las coordinadas adversativas, que la posible alternancia de pero con aunque no justifica identificar sus respectivas funciones: aunque transpone una oración a la función adverbial, mientras que pero la coordina con otra precedente unificándolas en una oración compuesta. Es cierto que, en cuanto al sentido, ambas estructuras pueden ser equivalentes, pero sintácticamente son diferentes y no pueden equipararse (Alarcos, 1994, §441). CondicionalesVer gráficos proyectados en clase: Subordinadas condicionales Se llaman condicionales las oraciones transpuestas con la conjunción si. Funcionan como modificador oracional de la oración principal. En las construcciones con si predomina el sentido condicional, pero su referencia no siempre muestra una condición para el cumplimiento de lo manifestado en la otra oración; muchas veces señalan sólo una contraposición entre ambas proposiciones. Por ejemplo, el sentido condicional es claro en Si me dejan, llegaré a casa a las tres, donde la condición para ‘llegar a casa’ presupone el ‘permiso’; pero en Si ayer llovía, hoy hace sol, solo se entiende el contraste entre dos realidades compensadas. Sea cual fuere el sentido, la estructura sintáctica es en ambos casos una misma: hay una oración transpuesta por si que se denomina prótasis, y otra (que pudiera ella sola constituir enunciado) conocida por apódosis. El orden de estos dos miembros es libre aunque es más frecuente la anteposición de la prótasis. Considerando los morfemas verbales que aparecen en cada uno de los dos miembros, suelen distinguirse varios esquemas condicionales. Prótasis con indicativoSe trata de los enunciados condicionales que se han llamado reales o de relación necesaria. El verbo de la prótasis adopta modo indicativo y el de la apódosis aparece en cualquier forma verbal salvo el pretérito pluscuamperfecto y los futuros de subjuntivo. En la prótasis no puede haber futuros ni condicionales, salvo en ciertos usos dialectales. Véanse ejemplos:
Prótasis con subjuntivoCon la prótasis en subjuntivo, hoy existen prácticamente sólo dos posibilidades:
A estos dos tipos de condicionales se los ha llamado irreales y de relación imposible. El verbo nuclear de la apódosis, en el primer caso, es hoy predominantemente el condicional (cantaría), aunque perduran algunos usos del pretérito imperfecto de subjuntivo (cantara). En el segundo caso, el verbo de la apódosis alterna entre el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo (hubiera cantado) y el condicional compuesto (habría cantado). En la lengua más conservadora o arcaizante todavía se encuentra un tercer tipo de estructuras condicionales, en cuya prótasis aparecían los futuros de subjuntivo, mientras el verbo nuclear de la apódosis adoptaba las formas de presente de indicativo o subjuntivo, el imperativo o uno de los futuros o condicionales. Por la relación entre las formas verbales de la prótasis y la apódosis, se denominaban condicionales contingentes. He aquí algún ejemplo:
Véanse ejemplos del primer tipo, con el verbo de la prótasis en pretérito de subjuntivo:
Ejemplos de otros usos más o menos arcaizantes o populares son los siguientes:
Estructuras con si no condicionalesQuedan por examinar otros enunciados introducidos por si que a primera vista parecen prótasis condicionales desprovistas de la correspondiente apódosis. Del contexto suele deducirse el sentido que podría tener esta; pero lo cierto es que no se trata de verdaderas elipsis porque su reposición daría resultados diversos. A una pregunta como ¿Has leído mi libro?, el interpelado puede responder así: Si no lo he recibido... Este enunciado revela una estructura propia de las oraciones transpuestas por si pero al mismo tiempo está caracterizado por una curva melódica impropia de las condicionales. El sentido evocado no es propiamente el condicional, sino algún matiz entre lo enfático y lo ponderativo. La modalidad de tales enunciados se incluye o en lo interrogativo o en lo exclamativo. En los enunciados interrogativos con si las formas verbales son futuros y condicionales: cantaré, cantaría, habré cantado, habría cantado, que son precisamente incompatibles en las prótasis condicionales. Véanse estos ejemplos:
Suprimiendo si en estos enunciados, las oraciones interrogativas que quedan van de acuerdo con la norma y mantienen el sentido total de las primeras, si bien se pierde su énfasis encarecedor. Así:
Con ello Alarcos (1994) demuestra que el si de estos ejemplos es la misma unidad que transpone oraciones interrogativas a la función nominal de objeto directo:
Tampoco existe sentido condicional en estructuras exclamativas con si . Véanse estos ejemplos:
En estos casos exclamativos no aparece el sentido de incertidumbre que se encuentra en las correspondientes construcciones interrogativas, por ejemplo, en ¿Si estará loca la pobrecita? Lo que manifiestan estas exclamativas con si es una mayor participación del hablante en la emoción o sentimiento que comunica. El sentido sería equivalente, pero con pérdida de esa intervención subjetiva, empleando estructuras con unidades exclamativas (¡Qué loca está la pobrecita!) o con la simple entonación pertinente (¡Está loca la pobrecita!). En conclusión, deben mantenerse separados los enunciados asertivos con si (condicionales) y los enunciados exclamativos e interrogativos análogos, en los que el si no es un transpositor oracional, sino un encarecedor adverbial de los contenidos comunicados.
Página revisada el domingo, 03 de abril de 2005
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Alfonso Sancho Rodríguez: sancho1@mixmail.com |