EL MEDIO NATURAL Y SOCIAL

 

Descripción geográfica

La localidad de se sitúa al pié de una peña, las Peñuelas o Espeñuelas, en el tramo medio de un valle de escasa profundidad, a 953 m de altura sobre el nivel del mar. El punto inferior se sitúa en torno a los 940 m, y el superior, en la Cruz de Carrascal, alcanza unos 1.100 m.

El valle discurre de noreste a suroeste, quedando flanqueado por las “Lomas”, sobre las que discurren los límites del término municipal. La parte inferior se abre hacia el valle del Duero, mientras el tramo alto está cerrado por el Hocino de Boós, cortado calizo al estilo del Cañón del Río Lobos, de dimensiones mucho más modestas, y que sirve de separación entre las vegas de Valdenebro y Boós.

La vega se encuentra cultivada, salvo los terrenos de la dehesa comunal, y en las laderas las tierras se adentran en los montes. Estos están densamente poblados por pinos, enebros y encinas.

 

El clima

El clima es, como en toda Soria, continental, seco y frío, pero muy saludable. En verano se alcanzan altas temperaturas, pero siempre refresca por las noches. En invierno son frecuentes las heladas.

La temperatura media anual es de unos 10ºC, aunque en invierno apenas llega a los 3 ºC. Es por tanto bastante frío.

Las lluvias no se prodigan, ni últimamente las nieves. Llueve en torno a los 500 mm al año (500 litros por metro cuadrado).

Las tormentas veraniegas son habituales y temibles en cuanto a aparato eléctrico. Las “chispas” o caídas de rayos provocan a veces pequeños pero peligrosos incendios forestales.

 

Hidrografía

Por el fondo del valle discurre el río Sequillo, alimentándose principalmente de aguas de manantial, que a veces mana a borbotones, y que no se suele salir “de madre” salvo una vez cada 5 ó 6 años.

El Sequillo es afluente del Abión, al que se une tras pasar Lodares de Osma, y éste del Duero.

 

La vegetación

Enebro se llama en estas tierras de Soria, como también en parte de Burgos, Palencia y León, al árbol conocido en otros lugares como sabina albar y sabina roma, de nombre científico Juniperus thurifera, literalmente “enebro que huele”.

Probablemente sea la particular relación entre el enebro y el pino resinero o negral, Pinus pinaster ssp. mesogeensis, lo más característico de Valdenebro, porque sólo en este término, en sus alrededores, y en otro pueblecito de Segovia se puede ver convivir a estos dos árboles. En ningún otro lugar del mundo.

En textos de viajeros antiguos, que describieron estos montes y campos hace siglos, se menciona la profusión de encinas y enebros entre Bayubas, Valdenebro y Lodares, pero no se dice nada sobre los pinos. Ello puede deberse a que los actuales pinares fueran favorecidos y extendidos a lo largo de los siglos XVIII y XIX desde las masas naturales de las zonas de Almazán y Tajueco.

El enebro es un árbol de crecimiento muy lento que prefiere los páramos fríos, sobre suelos poco profundos, y que extiende mucho las raíces, por lo que entre sus ejemplares suele existir más distancia que entre otras especies de árboles, quedando un bosque muy abierto, con aspecto de dehesa. Es una reliquia de la era Terciaria, que ya sólo existe en las tierras altas y frías de España y Marruecos, con algunas despistadas en Francia.

Se utilizó muchísimo en los pilares de las casas y para tallas de madera, y los armarios se recubrían con ella porque su penetrante y permanente olor ahuyenta las polillas y otros insectos. Por su dureza, y por no pudrirse con el agua, también se empleó en la construcción de navíos. Hoy en día está protegida, aunque su fuerte carácter invasor de espacios abiertos la está extendiendo rápidamente por terrenos de cultivo abandonados, y se está solicitando su ordenación para madera de calidad.

El pino resinero dio muy buenas producciones de resina para colofonia y aguarrás, hasta que la importación desde China hundió los precios resineros en los años 70. Su madera se empleó en traviesas de ferrocarril, y actualmente se ordenan sus montes casi en exclusiva para producción de tablero aglomerado. Todavía se sortean entre los vecinos las “latas” o leña de los apeos, y tímidamente se trata de volver a resinar en Segovia (Castilla y León) y Cuenca (Castilla – La Mancha), porque el producto español es el de mejor calidad del mundo.

La carrasca o encina, Quercus ilex ssp. rotundifolia (ballota), casi siempre es achaparrada y con hojas extremadamente duras y pinchudas, por desarrollarse en condiciones algo extremas para la especie. El roble es el llamado en otros lugares quejigo, Quercus faginea ssp. faginea, de hoja “marcescente”, esto es, caediza pero que se queda todo el invierno seca en el árbol. Se prodiga sobre todo en la Loma hacia Valdenarros, donde existen notables ejemplares. Ambos árboles fueron muy aprovechados para leñas.

También abundan los jabinos o sabinos, Juniperus communis, y hay pino laricio, Pinus nigra ssp. salzmanni, en las laderas orientales, y esporádicamente pino silvestre, Pinus sylvestris, entre los resineros, proviniendo de repoblaciones forestales mediante siembras.

Como sotobosque, aparece la estepa, Cistus laurifolius, siendo también abundantes las aylagas, Genista hirsuta, G. scorpius, y aromáticas como tomillo, espliego, etc.

Es notoria la presencia de diversas especies de setas, siendo particularmente abundantes las venenosas Amanita muscaria, la habitual seta roja con pintas blancas de los cuentos de duendes, y Amanita phaloides, famosa por ser la más mortal de las europeas. Pero sobre todo es de destacar la profusión del Lactarius deliciosus, nícalo, níscalo o nízcalo, hongo comestible cuya cosecha depende muy mucho de las primeras lluvias otoñales. Existen otras muchas setas venenosas y comestibles, que es mejor dejar a los expertos.

 

Fauna

No escasea la caza menor ni mayor. Siempre se han capturado liebres, conejos, perdices, codornices, zorzales, etc.

En los últimos tiempos se ha cazado mucho jabalí, que merodea los huertos, y ya no es difícil toparse con corzos al pasear por los montes. A comienzos de la primavera se dejan ver desde el mismo pueblo, cuando bajan sin pudor a la vega a comerse las tiernas plantitas de los sembrados.

La fauna no cinegética, generalmente protegida, también abunda. Es área de campeo del águila real, y en la Hoz de Boós anida el alimoche y el búho real. Tampoco son escasas otras aves rapaces como ratoneros, culebreras, milanos, etc. Si hay alguna carroña, enseguida se presentan los buitres leonados del Cañón del Río Lobos.

En las riberas del Río Sequillo habitan sapos (escuerzos), erizos y pollas de agua. En sus pozas hay barbos de buen tamaño, y se ha reintroducido un tipo de cangrejo en sustitución del añorado, sabroso y extinguido autóctono.

 

ECONOMÍA

Se cultiva secano: cebada y trigo, y en las cercanías del pueblo existen huertos de regadío. En otros tiempos fue frecuente la remolacha. Las viñas fueron arrancadas definitivamente en los años 70: una pena, pues los vinos habrían quedado dentro del área de denominación “Ribera del Duero”.

 

DATOS ESTADÍSTICOS

La población ha ido emigrando fundamentalmente a Barcelona, Madrid y Bilbao desde los años 50.

Habitantes censados: 161.

Extensión del Municipio: 5.159 hectáreas (incluyendo Boós)

 

CARTOGRAFÍA

 

Mapa forestal (Escala 1:200.000) – fuente: Web Ministerio de Medio Ambiente

 

Reg.

TESELA

HOJA 50.000

BIS

TIPO ESTRUCTURAL

NIVEL EVOLUTIVO

SUBNIVEL EVOLUTIVO

ESPECIE PRINCIPAL

2ª ESPECIE

3ª ESPECIE

4ª ESPECIE

CUBIERTA DE VEGETACIÓN (%)

CUBIERTA DE ESPECIES ARBÓREAS (%)

ID

TIPO

1

51

377

 

S

5

0

26

0

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90

60

34636

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2

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S

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93

119

26

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90

70

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3

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377

 

S

5

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90

65

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4

88

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S

4

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45

34653

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5

89

377

 

S

5

0

38

26

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0

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60

34646

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6

90

377

 

 

0

0

534

0

0

0

0

0

34644

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91

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S

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26

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90

40

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8

92

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S

5

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38

26

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60

34649

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9

105

377

 

S

5

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26

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0

90

60

34655

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10

144

377

 

S

5

0

38

0

0

0

90

50

34641

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Códigos de especies

26

Pinus pinaster

38

Juniperus thurifera

93

Sabino-enebral o enebral mixto (arbóreo o menor)

119

Quercus, varias especies en mezcla

534

Cultivos agrícolas

 

 

 

Vías pecuarias – fuente: Web Ministerio de Medio Ambiente

 

El sistema cañariego está constituido por una variada tipología de caminos pastoriles, en función de sus anchuras:

 

- Cañadas Reales: 90 varas castellanas (75 metros aprox.)

- Cordeles: 45 varas ( 47 m. aprox.)

- Veredas: 25 varas (20 m. aprox.)

- Coladas: de inferior anchura.

Por Valdenebro discurre, por el camino de la Loma, un cordel y una cañada de la Cañada Real de Soria Occidental, asimilado a una pista forestal.

 

Reg.

TIPO

NOMBRE

MUNICIPIO

ID

TIPO

1

CORDEL

Cq. R. de Soria

Valdenebro

4331

[line]

2

CAÑADA

Cq. R. de Soria

Valdenebro

4419

[line]

 

1.- en rojo

2.- en azul