
Transcripción del original
"Cookies on the net" Ferrera's CD por Manolo Ferreras
Septiembre 1998
RADIO 3, 1979.... ¡20 AÑOS BUSCANDO IDENTIDAD!
(Este articulo fué incluido posteriormente en el libro 20 Años de Radio-3)
JOSE ANTONIO MUÑOZ, ENRIQUE FRANCO, TOMAS MARCO...aquel trío.
Finales de los 70...
Por los pasillos de la Casa de la Radio de Prado del Rey aún se recuerdan, dos décadas pasadas, aquella imagen quijotesca de un Enrique Franco, una de las enciclopedias de la cultura musical popular española, siempre acompañado de un joven compositor contemporáneo, fumador empedernido de pipa, reflexivos ambos, y controlando con sorna y zorrería los resquicios de libertad que el poder político permitía. Convencidos de la necesidad de un cambio generacional, y utilizando el respeto que el poder fáctico de la Casa les tenía, fueron abriendo vías, pasito a pasito, a todo autor que tuviera algo que decir, independientemente de su ideología. Y así se hizo el milagro de aupar a un rebelde y genial miembro de Aguaviva que iba a contar con plena independencia para dar oportunidad a los de su generación.
José Antonio Muñoz se hizo cargo de una denominada División de Música Ligera, a su vez dependiente de Alfonso Gallego, otro tipo, que llegó a dirigir toda iniciativa nueva que surgió de aquellos pioneros que fueron Victorino del Pozo, Carlos Tena, Ramón Trecet, Juan Pablo Silvestre, Paco Montes, Diego Manrique, Ordovás, Xabier Moreno, Juan de Pablos y algunos otros. Los programas más inquietos del Segundo Programa, hoy la Clásica, e incluso del Primer Programa, hoy Radio-1, pasaron por sus manos.
Un José Antonio Muñoz que realizaría luego apariciones sorprendentes, trasvestido en diferentes personajes y en varios programas, tanto de la etapa UCD como de la Socialista. El era aquella Siglinda Locatini, disparatada luchadora argentina en las Malvinas, refugiada en España, y sin ningún pelo en la lengua para dar varapalos a todo cambio de chaqueta que se oliera en plena Transición Española. El fué el profesor Crescencio Cristales del "Trestero", un jubilado, por cierto, del antiguo Tercer Programa.
Faltaba dar otro paso decisivo en aquel 1979: ocupar, precisamente, ese reducto hasta entonces infranqueable en RNE, el del Tercer Programa.
El antiguo, obsoleto y terrible Tercer Programa. Una cadena de emisoras en FM que dirigía con mano de hierro y ciertas permisividades el histórico Anibal Arias. Allí pervivían viejos esquemas de concepción cultural franquista, intelectuales a punto de la jubilación y joyitas del pasado como "Misión Rescate" y "Alerta Verde". Teatro, conferencias, colaboraciones enlatadas, cultura rancia en definitiva, donde nadie osaba entrar sin nihil hostat. Federico Carlos Sainz de Robles, Antonio Díaz Cañabate, Julio Matías, o una Paloma Sainz de la Maza que nos lanzaría después una furibunda diatriba desde las páginas del Alcázar... Verdad es también que por allí andaba Gerardo Diego y otros "grandes", que se limitaban a leer sus colaboraciones, sin el menor sentido radiofónico de dónde estaban.
Un verano, el del 73, ya nos habíamos colado allí una serie de alumnos en prácticas del IORTV para hacer un espacio deportivo. Entre ellos, Martín Mateos, José Angel de la Casa, Charly Estevez, Martín Benítez o Pedro González.
1979, y aquel Tercer Programa de RNE, hoy Radio 3, iba a vivir una experiéncia insólita, que nacía al amparo de lo que ya estaban haciendo Radio España-FM y Radio Popular-FM, Onda 2: un primer programa con Carlos Tena y otros cuantos que venían del "Para vosotros Jóvenes" de Radio 1, y después de una programación reducida, de tarde-noche de programas musicales, que se sucedían. hora tras hora, sin interrupción, de la mano de especialistas variopintos, que utilizaban un lenguaje desinformal, cómplice con las corrientes impulsadas en el exterior de este País cerrado, nacidas de los años 60 y 70. Era el germen de Radio 3.
La primavera del 81..
O cómo de la noche vino el sueño, y con él las ilusiones, que perviven el algunos, pero menos...
La gran oportunidad de crear una auténtica emisora nueva, con contenidos, con una programación de 24 horas, con los primeros magazines en FM, con ideas realmente novedosas, llego en la añorada etapa de Fernando Castedo en la Dirección General, en plena UCD de apertura, y con el desembarco total de Sotillos en RNE y muchos mas profesionales jóvenes que provenían de una nueva redacción cultural que había creado Fernando Delgado en la entonces Radio Exterior y otros desperdigados por Radio 1.
Nacia Radio 3 como tal, y un cúmulo de programas sorprendentes que iban a llamar la atención muy pronto de los ámbitos universitarios y artísticos del País: Caravana de Hormigas, Diario Pop, El Ojo Crítico, Tiempo de Universidad, Diálogos, La Barraca... luego reforzados, con el triunfo socialista y la primera eufória de permisividad izquierdosa por aquellos informativos de Jesús Vivanco y Elvira Huelves, aquellos maratones en directo de 24 horas de música del Palacio de Deportes de Madrid... todo en feliz convivencia con programas especializados de música que sólo tenía Radio 3.
Fue una convulsión en RNE y en toda la Radio, una movilización de personas vinculadas a la Cultura como jamás se ha visto. Fue de un atractivo creador pocas veces repetido. Es hoy la gran referencia de un tiempo pasado de radio.
Aquellos planteamientos pioneros rompían a la vez con la generación de Pablo Guerrero y los Hijos del Agobio y la Opresión, a la vez que ya entonces se superaba sin rubor el Mayo del 68. Muy al contario de la imagen caduca que algunos han querido identificar con aquella radio. Allí se dieron muchos más destellos de nueva lucidez de la que algunos le han reconocido. Es verdad que había exceso de militancia y compromiso, que se exageraba la memoria histórica cultural, que se oían permanentes tics de acratismo por doquier. Sin embargo, aquellos excesos, vistos hoy con indulgencia, no eran exclusivamente achacables a las bienintencionadas maneras de los que entonces empezamos a abrir micrófonos y partirnos la cara por una radio novedosa, fresca, descarada, provocativa, abierta a todo el mundo. Es más en una FM reducida entonces en España, era la primera que ofrecía magazines y participación popular. Y era reflejo de una sociedad que se abría paso y buscava vías futuras entonces indefinidas.
Para nosotros, de la noche de lso tiempos, había venido el día. No sé si eramos conscientes, pero por algo aquel entusiasmo se tornaba en risas permanentes, en euforia, en ganas de comernos la década precipitada de los 80... los de la Movida. ¡Ay, la denostada movida por los insolventes! Sólo los que no participaron de una manera directa en aquel disparatado "trance" son capaces de quitarle méritos a aquel totum-revolutum de Punk, New Age, glamour y anarquismo, deseoso de hacer añicos con todo lo conocido, y camino del caos.
Esto supuestamente traducido en votos, es lo que empezó a poner de los nervios a algún despacho. Ceguera de miras para una radio que iba a contar con más de 600.000 oyentes, que alardeaba de independencia y que daba credibilidad a quien así la permitía.
Todo lo que se movía (ésa era la esencia de la superdefinida Movida) pasaba por Radio 3. Todo el Cine, toda la Literatura, las Plásticas, los Escenarios, las Asociaciones, el Rock añejo y lo más novedoso del Pop, las locuras individuales, y hasta la cultura de "caché", estaban en aquella emisora. Había mucha gente exquisita ensoñada con lo que se estaba haciendo tras los micrófonos.
Era una Radio-Mosaico. llena de secciones, de firmas de textos elaborados, pero también de sorpresas e improvisaciones, y sobre todo de ideas...
Una de aquellas iniciativas de reflejo masivo en el resto de los Medios, fueron las dos ediciones del "Festintelectual de la Canción", disparatado festival de canciones interpretadas por conocidos intelectuales y periodistas. Presentado el primero por Fernando Trueba y el segundo por Pastora Vega, en él cantaron nada menos que José Luis Sampedro, García Tola, Altares, Chicho Sánchez Ferlosio, García Calvo, Maruja Torres, García Hortelano, Juan Benet, Manuel Vicent, Caballero Bonald, Jeús Munarriz, Cid Cañaveral, Angeles Caso, Elías Querejeta, Carlos Saura, Luís Calvo, Lola Salvador, Perico Beltrán, Manu Leguineche, Fernando Quiñones, Cueto, Lluís Pascual, Ricardo Franco, Senillosa o Luís Rosales. Y entre el Jurado, Aute o Alaska...
¡A ver cómo se conseguiría esto hoy día!
A lo largo de toda la programación lo habitual era escuchar deliciosas entrevistas con Guillén, Sarduy, Gil Albert, Vázquez Montalbán, Terenci Moix, los nuevos dibujantes del Víbora, La Naval de Galicia, La Luna de Madrid, el Madriz Me Mata, Antón Rexa, Jesús Ferrero, Almodóvar, Alaska, Ramoncín o Paco Ibáñez, El Zurdo o Torrente Ballester, Haro Ibars o Moncho Alpuente, y García Márquez, y Bryce Echenique, Bergamín, Savater, Julio Caro Baroja, Octavio Paz, Aleixandre, y... era un compromiso total y permanente con la cultura, lo creativo. Los protagonistas eran todos cuantos tenían algo que transmitir a su entorno, no los que hacían micro, y menos los diferentes.
Directores que han ido pasando por esta emisora pública, con mejor o peor fortuna. Jamás se le ocurrio a ninguno llevar a extremo la máxima de la Nouvelle Vague "El Director es la estrella". Simplemente, se dejó hacer. Era la Libertad...
El resultado: Que programas como "La Barraca", se convirtieron entre los preferidos por quienes buscaban contenido en la FM de los primeros 80.
LA BARRACA
"Chico, ¿dónde vas con todo este montón de microespacios? ¡Con estos contenidos se puede hacer toda la parrilla de una emisora, no solo un programa de tres horas!"
Fué lo primero que me espetó un Fernando Delgado entusiasmado con todo un proyecto alternativo a Radio 1, y en concreto a Luis del Olmo en las mañanas. Era efectivamente una barbaridad.
Era un tributo al ambulante teatrillo de García Lorca en la inhóspita España de los años 30, pero también un concepto amplio de querer estar en todo, y en todas las Españas. La obsesión por descentralizar nos llevó incluso a dejar a Madrid en una segunda fila, y dar cuerpo a todas las culturas emergentes que se gestaban en ámbitos autonómicos. No ha habido otro programa que tuviera tanto en cuenta, que diera tanta prioridad a lo que pasaba en Valencia, Bilbao, Galicia, Sevilla, Canarias, Barcelona, Zaragoza, Pamplona, Vitoria, Sansebas, Asturias... y hasta León. Todo ello fue conformando una audiencia "barraquera" que pronto se propagó como la espuma por radios piratas, por las primeras radios municipales y autonómicas, y por todo el mundillo creador independiente.
Las primeras ediciones se dedicaron a personajes vinculados a Federico, como el escenógrafo Pepe Caballero, los hermanos actores Saenz de la Calzada, los campesinos de Almazán en Soria, el figurinista Benjamín Palencia, el asistente a los ensayos lorquianos Pablo Neruda...
Los primeros títulos de Secciones respondían a epígrafes como "Arcón de héroes, monstruos y otros mitos", "Rincón de ensueños", "Rutas de aventureros y caminantes", "Los rostros de papel", "El Falsario", "El veneno de los clásicos", "El álbum de oro de..." (por ahí aparecían J.M. Costa, A. Casas, Tena... de la mano ¡de Beatriz Pécker! ¡Olé!) y otros de similar ingenuidad, que daban paso lo mismo al Grupo de Folk de los Trabajadores Andaluces en el Pozo del Tío Raimundo, que a Pilar Miró ante Gary Cooper, Carlos Saura recreando la boda lorquiana, la Charanga de la Doctora, el Grupo de estudios de la Montaña Asturiana o la recreación de Fu-Manchú. Avanzando el tiempo pudimos escuchar a Jorge Grau entrevistando a Federico Fellini, a Rosa Chacel hablando de Julio Verne, a los Oskorri, a Benito Lertxundi, a José Luis Alonso o Luis Escobar, a Ignacio Sotelo... ¡Era una juerga de ingenio!
Un primer equipo variopinto de profesionales, de diversa procedencia en RNE, Sabas Martín, Mercedes Etura, el Rodri, Salvador Valdés, Cristina Argenta, Faraco, Gloria Berrocal, Luis Leal, Rafa Tamayo, José Ramón Ripoll... fue pronto enriqueciéndose con la llegada de cuatro personas "de la calle", que jamás habían hecho radio, que fueron todo un descubrimiento y que tan gloriosas aportaciones a la frescura iban a traer a aquella sintonía: J.L. Moreno Ruíz, Pedro Atienza (El Extravagario, Tirante y Morgana...), Eduardo Chamorro y Javier Rioyo. Ellos fueron conformando, con un amplio y descarado bagaje cultural, lo que iba a venir luego. Porque, avanzado el 84, con todo lo que estaba pasando en la calle, "La Barraca" se nos quedó añeja y caduca.
Aquella "Barraca del Tercero" como a veces solíamos decir prcisaba de un formato más actualizado, y allí vino la primera reacción adversa por parte de una audiencia reacia a cambios por el sempiterno temor a que "la mano que mece la cuna" estuviera detrás intentando prostituirles lo que consideraban "su emisora".
Los oyentes de Radio 3 tuvieron su gran oporunidad, aún con la UCD, cuando cayó Castedo, dinitiendo Sotillos y Delgado, vino Robles Piquer y García Matilla. Mala suerte tuvo este hombre, uno de los que mejor entienden la esencia, la identidad de esta emisora y el perfil de sus oyentes potenciales.
Un García Matilla teórico utópico, que empezó al lado d uno de los mayores "monstruos" que hubo en RNE, Fernández Asís, y que posibilitó a muchos jóvenes del antiguo Instituto de Radio y TV llegar a Ptado del Rey. Yo mismo se lo debo. Aquel momento político fue injusto con él, y en él se pagó el "Santiago y cierra España" roja que venía. Y así, otro que dijo "nunca jamás" a un Medio lleno de zancadillas oportunistas como se irá viendo al cabo del tiempo. Durante su etapa en Radio 3 se nos permitió hasta organizar una campaña de autodefensa frente a la amenaza de la terrible mano dura, que deparó en la sorprendente cifra de 10.000 postales recibidas.
Matilla sólo quería que elaboráramos más el producto final, que se improvisara menos y hubiera mas texto y guión. Y asía apareció Javier Rioyo, el mejor regalo para la circunstancia. Luego, a Matilla se le ocurrió aquella desproporcionada, aunque original idea, de ponernos a todos a cubrir el Mundial de Fútbol en varios idiomas, suspender toda la programación habitual, hacer -en fin- una emisora temática dirigida a los extranjeros que habian venido o residían aquí durante aquel poco más de un mes de julio-agosto del 82...
Algunos no se lo perdonamos, y la verdad no era para tanto.
"La Barraca" viajó al Rocío, a la Semana Grande de Bilbao, a la Fiesta de la Primavera de Murcia, a las Fallas de Valencia, a la Tamborrada de Sansebas y a muchos otros lugares. Aquella radio lúdica, de cultura popular, nunca estuvo exenta de grandes debates, como los generados a causa de la lengua en Valencia-Pais-Comunidad con un Giner Boira encolerizado, o con ocasión del libro "El Triángulo" con un Diego Armario toreando a los oyentes en un furibundo rifirrafe autonómico. Y desde luego, cuando el Referendum de la OTAN. Primer gran cabreo del Poder. Ya vendría otro terrible cuando la aparición de Zabalza ahogado en el Bidasoa. ¿Qué hacíamos apoyando a un terrorista, decía el abogado de turno de los GAL?
"La Barraca" aparecía en muchas críticas escritas como "un espacio simbólico, adherido a la piel de la Transición", otros nos presentaban como los "Angry Young Man" de la cosa, o como "el aglutinante de lo marginal y la intelectualidad de toda la vida", y -sobre todo- como "una verdadera dedicación y respeto por el oyente" y "un magazine con posibles sobresaltos".
Se llegaron a recibir 50 llamadas durante las tres horas de emisión, que iban en el 83 de 11 h. a 14'30.
TIEMPOS MODERNOS. POBLET, RIOYO...
Lo hemos contado en varias ocasiones: un pequeño germen de lo que iba a ser el nuevo proyecto para aquel otoño del 84 nos fuimos a la costa de Almería, entre Mojácar y San José, a parir ideas, alejados de la presión de Madrid.
Aún no sabíamos que un tipo genial que habíamos conocido poco antes en Asturias, en una de las salidas de "La Barraca" al exterior, fuera a decidirse a pasar a Radio 3, y ampliar las miras que teníamos para el nuevo programa que iba a nacer. Era, efectivamente Fernando Poblet. Un Poblet que ha dejado huella imborrable en la audiencia más veterana de la emisora. Un Poblet por el que nos siguen preguntando en cuanto coges el teléfono o abres las líneas a los oyentes aún hoy.
"¿Qué se puede esperar de alguien que al terminar su infancia, que para terminar de una vez por todas con su educación sentimental de niño bien, atrapa una pequeña rana, la arranca su cola, la lanza lejos, y se da la vuelta, indiferente y seguro, de camino a la madurez?", escribía de él el própio Rioyo, con sus ácidos comentarios sobre la modernidad y la actualidad del momento, incluídas la alta y la baja Política, con sus bárbaras verdades en su "Prensa Hidráulica", con su superrealismo viperino, se fue fraguando una fama demoledora y unos enemigos, entre los que estaba él mismo.
El "Ferpo", así se le conocía en Gijón, fue el autor de aquel calificativo que me ha seguido entre los más enterados: "El Ferre". Un Poblet que inició un camino acelerado del que no quiso regresar. Que se retiró cuando estuvo suficientemente puteado hasta por él mismo, y del que no fue capaz nadie de recuperarle.
"Tiempos Modernos" era su gran juguete y yo mismo se lo rompí, al dimitir y dejarles a todos tirados cuando no supe enderezar las tensiones que se habían creado con la llegada de otro curioso tipo, en este caso de Bilbao, al que incorporamos al programa: Jaime Romo. Eran dos genios en difícil convivencia, azuzada en el segundo por sus ambiciones profesionales.
Además los programas se agotan...
Y Rioyo. Ha sido el guionista-caramelo de todo programa cuidado que se precie. Le conocí siendo él un mero oyente de "La Barraca", un bibliotecario que nos pedía consejo para presentar un programa en Antena 3 de Alcalá. Y la "pieza" no podía perderse.
Sus líneas escritas, más que guiones, eran un derrame de inteligencia, de control de todo patio y percal que se cocía. Se lo había leído todo, y era capaz de convertirlo en auténticas sentencias y titulares de radio. Ambos sabemos que la vida no tiene retorno, y sin embargo no debimos dejar que los trabajos se bifurcaran tan fácilmente.
Por "Tiempos Modernos", que empezó emitiéndose de 9 a 12h, luego de 8 a 11, había pasado toda la nueva generación vinculada a las distintas Movidas de aquí, y no sólo la que aparecía en aquella Edad de Oro de Paloma Chamorro en la TV, o en los Tiempos Modernos Televisivo con los que también coincidimos. Es decir, al igual que en "La Barraca", buscamos con ardor iniciativas novedosas hasta en Badajoz. Y las había. De nuevo la intención última de descentralizar, del respeto máximo a unas y otras identidades por toda España.
Por aquellas emisiones "que tenían embelesado a medio País", como decia exageradamente una crítica, en aquella "Nacional Tres FM" como a veces la llamábamos, anduvieron, como Pedro por su casa, Juan Cueto, Villena, Ana Rosetti, Azagra, el antropólogo Antonio Pérez, los de HB cuando el Gal campaba por sus fueros, o los cantautores reclamados para participar esta vez en un Festival de la Elocuencia, Prada y Sabina entre ellos, Molina Foix y tantos.
Fue un programa muy viajero, teniendo además en cuenta que se nos reclamaba frecuentemente de Universidades y otros círculos de cultura y agitación. Era una referencia obligada, en este caso en la Radio, para un sector importante de los jóvenes y de toda la gente inquieta de la primera mitad de los 80, y que entonces miraba con cierta envidia hasta la Cadena de los 40, y si no que le pregunten a Revert, a Merino, al mismo Galdón, a Abellán, oyente habitual, y a un Delkader que ya preparaba su aterrizaje en la SER.
Y al igual que lo consiguiera "La Barraca", "Tiempos Modernos" alcanzó durante sus dos horas de emisión, el pico máximo de audiencia de toda la programación de Radio 3. Además, "La Barraca" en concreto, aparecía en los tres primeros puestos de aquel panel de radio que elaboraba Diario 16 con las puntuaciones de 16 personas de su redacción. Aquí tengo una del 82:
1.- El Loco de la Colina (por atípico)
2.- Protagonistas (por credibilidad)
3.- La Barraca ("buena radio de Coco abierto", sic)
4.- Supergarcía (por no escapársele una)
5.- Hora 25 (el rigor)
6.- Encarna de noche (compañera de soledades)
8.- La Saga de los Porretas (optimisnmo en las mañanas laborales)
10.- Gomaespuma (por hacer reír a esas horas de la madrugada)
Recuerdo con especial emoción transmisiones en directo, abarrotadas hasta la bandera, en la Universidad de Valencia, en la de Salamanca, en la Casa Revilla de Valladolid, en el Mercado de Ganado de Torrelavega, en los pasillos de la Fira de Barcelona, en los Estudios de la Concha de San Sebastián, en un Aula de Santiago en el Día de Galicia, en la presentación de un nuevo trabajo de los Siniestro Total en el Polideportivo de Vigo, en el interior de la Cárcel de Meco, presentando el programa los própios presos (espacio elegido por Garci en Antena 3 como el mejor del año), en los Cursos de Cuenca, en los Carnavales de Cádiz, en los de Tenerife y Las Palmas, en la Facultad de Información en Madrid, en las Semanas de la Radio en Cantabria, en Asturias, en Murcia, el viaje a Montpelier al concierto de Springsteen...
LA MUSICA. Fue una de las grandes bazas de este segundo gran magazine en Radio 3, y desde luego no poco criticado por parte de la audiencia más anclada en las raíces. En esta etapa nos abrimos al Glam, a la New Age, a las Nuevas Olas del Pop patrio y foráneo: Echo & The Bunnymen, Adam and The Ants, Nina Hagen, la Velvet, Tom Waits, Psicodelic Furs, Marc Almond, Nina SDimone, Bola de Nieve, a los GNR de Portugal, el nuevo Pop-Rock de Italia y Francia, y -de entre los nuestros- desde Kortatu a la Banda Trapera del Río, Silvio, La Polla, Itoiz, Los Cardíacos, Ramoncín, Loquillo, Stukas, Radio Océano, Los Resentidos, Alaska, Gabineta, Radio Futura, Circulo Vicioso, Puturrú de Fuá, Seguridad Social, El Último de la Fila, Kiko Veneno, Parálisis P., Los Coyotes, Kiki de Aquí, Esclarecidos, Pavesos, La Unión, U2, Elegantes, Brian Eno, Los Ilegales...
Y las secciones habituales del programa como aquel novelón histórico de aventuras, el "Ronsín, Ronsán", que se montó Volpini, las "sopas con onda" de Chamorro, o las aproximaciones literarias de Atienza y Moreno Ruiz, se sumaban toda una fauna de tribus y personajillos que pululaban por las urbes grandes y pequeñas, los rostros famosos del momento y los malditos de siempre.
Y para "sustos", que los hubo, el gol que nos marcó Matías Antolín ("El Membrillo"), cuya colaboración duró tan sólo un día, con sus "Romances de Sacristía", aquellos en los que se le ocurrió desacralizar la relación del Papa con la Virgen María. ¡Temblaron los cimientos de Prado del Rey y de la Conferencia Episcopal, ante semejante escándalo, y rodó la cabeza del kamikaze Membrillo! En una nota oficial de la Iglesia se nos repudiaba por sacrílegos... a él, y a Paloma Chamorro por un vídeo de Psysic TV. Eso sí, a la Chamorro Calviño la bendijo, al Membrillo le dejaron sin aroma.
Lo de los débiles... era aún una España arrepentida, atormentada con el pasado, que sufría indigestiones como las provocadas poco tiempo atrás por unas chicas marginales de Bilbao que nunca habían soñado con semejante trascendencia: Las Vulpes, cuyo fatídico final de alguna de ellas merece al menos la reflexión sobre la pobreza mental de algunos puristas. Carlos Tena tuvo tiempo para reírse, y muchos de nosotros con él.
Tanto a "La Barraca" como a "Tiempos Modernos", les llovieron los Premios de todo tipo, sobre todo Sociales: el Pablo Iglesias, el Derechos Humanos, el Hidalgo de Presencia Gitana... y los recortes de prensa, por docenas.
Había de todo. Aquí tengo un "Vistos para sentencia" del Primera Línea que nos crucificaba como "un programa magazine que oscila entre el humor de cuartel y el Boletín Oficial de la Modernidad Nacional".
Y, ya digo, el programa comenzó a encallar, a perderse en los que habían sido sus propios elementos innovadores, y cuando la maquinaria se pone ferruginosa... bien es cierto que a los numerosos equipos que hemos ido conformando estos años, les ha sobrado autodestrucción y exigencia, y les ha faltado un poco de sosiego. No envidio a Trecet, a Ordovás, a Juan de Pablos, aunque un poquito debería aprender de ellos.
Durante estos cinco años, que van del 81 al 86, Radio 3 era una fiesta. Una orgía de radio, un borbotón de ideas, un espejo de futuro que hoy siguen añorando las mentes lúcidas, a pesar del resplandor de tantos Medios.
Estoy escribiendo esto mientras la 2 de TVE transmite desde Londres los destellos del Tubular Bells de Oldfield. Narra Julio Ruiz, la Wea.
Radio 3 fue siempre para las multinacionales del disco un hueso duro de roer. Hoy lo es menos. No me escandalizo por nada, sólo recuerdo unas palabras de Beatriz Pécker: "Lo único que sabemos claro sobre lo que debe ser una Radio Pública es que no ofrece lo que las demás ya hacen". Siempre que hay un hecho masivo así en las pantallas me pregunto quién está oyendo la radio, qué busca, que atractivo se le puede dar...
De militancias Caóticas al Consumismo Mediático. Radio 3 a la deriva...
Llega un momento en que todo parece más de lo mismo, los ímpetus se relajan, y lo que tenía garra y sorpresa se convierte en rutina. Eso estaba pasando con un programa que ofrecía ya muy pocas novedades. ¡Cambiar de programa cada año y medio! (Esa es la media que sale a lo largo de 26 años). Así que, un buen día pensé que lo hecho, hecho estaba, y que Radio 3 precisaba de recambio.
Teníamos entonces ya otras referencias donde mirar, como lo que se estaba haciendo en la recién nacida "Radio El País", y a mí me parecía que aquello era lo apropiado. Es decir, una radio más profesional, elaborada, trabajada, periodística. Que nos habíamos dormido en los propios laureles y se nos había pasado el momento...
Cuando retorné a la AM, a Radio 1 y la SER, y desde lejos observaba a ratos los bandazos que en Radio 3 se sucedían, mientras aterrizaban los de la histórica Radio Juventud FM, luego Radio Cadena, y empezaban las luchas musicales entre unos y otros. Los socialistas ya llebavan tiempo nerviosos con una emisora a la que no sabían encontrar futuro.
Mientras tanto, los valores compartidos por todos, como puedan ser el idioma, el sentido lúdico de la vida, el diálogo que institucionalizó la Transición, la cultura que nos une a unos y otros pueblos, y no lo que cada vez nos hace separarnos más por unos exagerados fulgores nacionalistas locales que ponen su intensidad en el egoísmo -pan para hoy y hambre para mañana-, esa idea amplia, generosa, tolerante, de una Europa de progreso, y todo lo que quedó patente en un interesante Encuentro de Cultura y Medios, en Avila, que organizó Amando de Miguel, bajo el paraguas de Lucas, y por tanto nada sospechoso de izquierdismo, habían desaparecido de la programación de Radio 3.
Es decir, allí se concluyó, compartido por todos, que era preciso focalizar el Servicio Público juvenil desde RNE sobre claves de generosidad, diálogo, de compartir objetivos y causas comunes. Y esto nunca se podrá conseguir con "sólo música", sino con contenidos. Otros contenidos, de acuerdo, actualizados a los 90 que , desde luego, no son los 80.
Radio 3, El Regreso. Desde la Bahía.
El deterioro que la Fórmula fue trayendo a la emisora, tentado Carcedo de convertirla en una radio enlatada, de cultura de archivo, fue encarado, al llegar el PP, con la recuperación de magazines y contenidos no musicales que habían desaparecido. Fue un acierto. Limitado, pero acierto. Un reto muy fuerte, por otro lado, para quien como yo ya tenía sus 45 años, y se trataba de conectar de nuevo con el pasado, pero sobre todo con el presente, y con lo que la generación más consumista representaba: música, cine, ocio, medio ambiente, deporte, y parecía que poco más.
La Bahía, como Peligrosamente Juntas y Siglo XXI, por un lado, además de resarcir a una serie de profesionales históricos apartados como Ordovás, Manrique o Xavier Moreno, lograron encontrar de nuevo un hueco en la audiencia, recuperar a oyentes perdidos y taer de nuevo credibilidad a una emisora que vio durante el 96 y el 97 cómo volvía a crecer hasta acercarse al medio millón de oyentes.
Con escasos medios, en estos dos años, y no sin esfuerzo (por los años de ausencia, y ese cambio generacional), supimos poco a poco de la escucha habitual de un Bernardo Atxaga o de los Celtas Cortos, supimos que parte del entramado de la industria nos seguía (salas, managers, sellos, A&R, promotores, músicos, publicaciones, tiendas como Tipo, la FNAC...), que había empezado de nuevo a agitarse toda la independencia. Hasta la SGAE empezó a advertir que esto se ponía en marcha de nuevo. Y Revert, de nuevo, comprobó una mañana con sorpresa que su própio hijo se había pasado a La Bahía desde La Jungla. También los había que eran camioneros, repartidores, vendedores de la Once, divorciados, cetreros, pasteleros y hasta cultivadores de “maría” en sus ratos libres. Esto es como los restaurantes de carretera, busca dónde se come bien cuando estén los arcenes llenos de camiones.
La gran subida de audiencia que experimentó la franja horaria de las 9 de la mañana (100.000 oyentes, que iban in crescendo y enlazaban con los 174.000 en que quedaban las 10 h., al inicio de Siglo XXI) fue el mejor premio que recibimos a todo ese esfuerzo e insistencia, y que al final tuvo su recompensa. Habíamos conseguido otra vez, con Tomás Fernando Flores, insisto, situarnos en el punto más alto de la audiencia entonces posible. Baste recordar, sin herir a nadie, que las 10 de la mañana se había quedado no hacía mucho tiempo en su punto mínimo de 10.000 oyentes.
Fuimos pioneros en la utilización de la Red de Redes. Era el primer equipo de la Casa, y uno de los primeros de la Radio, en disponer, de una manera autónoma, de una Web própia, gracias a la cual accedieron otro tipo bien cualificado de oyentes, que aportaron una comunicación diferente con el Medio.
Pasado el tiempo la Web principal de RNE estableció un link (vínculo) directo con nosotros, gracias a la fuerte demanda que se estaba produciendo.
“Desde La Bahía” fue un guiño permanente a aquel muelle en el que un día se sentó Ottis Redding en la Bahía de San Francisco, como principal emblema de todas las bahías del mundo, es decir espacios abiertos, sin límite, tolerantes con todo lo que a ellas llega, y ciudad, la de San Francisco, además de hermosa, símbolo de libertades y de todo cuanto representaron los ahora recuperados años 70. Eso quisimos ser desde el primer dos de setiembre del 96: tres horas abiertas a todo el mundo, de diálogo, desinformales, sorpresivas, sin ataduras, donde todo se comentaba con naturalidad, y donde además de la música, nos importaba, y mucho, todo lo relacionado con el Cine, el Teatro independiente, la Ecología y el Medio Ambiente, la actualidad política o de sucesos, y –en lo que estaba en nuestras limitadas manos- todos los estilos y tendencias, con un eclecticismo, que a veces nos llevaba a meternos en fangos difíciles de salir, al no ser especialistas de la música ninguno.
Tanto Ana Roldán, Paloma Zuriaga, como el que suscribe, jamás ocultamos nuestras carencias, nuestras limitaciones. Es más, fuimos autocríticos hasta en exceso, y eso nos hacía ser VERDAD. Jamás cortamos una llamada en directo porque viniera contra nosotros. Claro que estas descarnadas actitudes acaban creando enemistades. No tenemos duda alguna de que habían quienes nos tenían ganas, y bien se han frotado las manos tanto en Cadena Cien como en los 40 con nuestro “hasta luego”.
La complicidad con los oyentes fue tal que no había mañana que no tuviéramos visitas al Estudio. Llegaban de los lugares más dispares de toda la geografía hispana. Alguna noche entera, dentro de los coches, y a las puertas de Prado del Rey, pasaron más de uno, aguardando aquel momento de las 7 de la mañana. Además, y esto fué lo más entrañable, todo el mundo venía cargado de “presentes”. Fué un año de tráfico de manjares. Probamos todas las delicias que en España son y se hacen. Todo lo comible era intercambiado por aquel miniequipo por CDs y camisetas. El resto de compañeros de Radio 3 en el turno de mañana aguardaban aquel final de las 10 horas para saber “que se come hoy aquí”.
“La Bahía” nunca dudó en enfrascarse en mañanas de verdadera tensión, como fue en el caso del asesinato de Miguel Angel Blanco, apelando al entorno etarra a dar la cara. Y la dieron, y hubo que torear. Se repitió ante otros coletazos brutales de los violentos. “La Bahía” abrió teléfonos como pocas veces se había hecho, improvisó, rió hasta la carcajada ante unos oyentes de quitarse el sombrero.
Era un intento de estar en todo lo que fuera de interés, acercándose cada día más en lo que significaban publicaciones como Ajoblanco, El Jueves o Mondo Sonoro, además de contar con todo un plantel de colaboraciones ocasionales como las de Javi Pez, Xuxo Souto de Os Diplomáticos, Salvador Dominguez, Ramón “Vizio”, los Póker de Blues de Cáceres, Igu de Allnigthters, Luis “Lobos Negros”, Mikel Barsa, Javier del Moral, Rafa Fernández, Javier Liñan, Juanito Piquete, Manuel Moraga con su flamenquito y otros.
“La Bahía” quería dejar claro cada día que éramos capaces de pasar de la estética de Mauro Entrialgo, Mundo Bruto o Beat Generation a la de Javier Aramburu, con una tranquilidad pasmosa. Que nos importaba más, por encima de todas las cosas, el rock periférico que el Pop inglés, que solo la música no podía ser el único escapismo, la única justificación, el elixir del ocio y de la vida, la única ocupación. Que no podía ser cierto ese autismo generacional que unos pocos quieren ver en el actual momento. Ahí está ahora como referencia la nueva Radio Joven Francesa que acaba de nacer, y que tuvimos una ocasión única de conocer, al ser entrevistados en el último Festival de Benicasim.
Tuvo esta penúltima etapa la virtud de focalizar los grandes despliegues en los emergentes Festivales que empezaban a proliferar por todo el País, y de dar cancha a lo nacional y lo alternativo, la apodada independencia, fuera de las presiones de las grandes multinacionales de la industria. Era efectivamente la música lo que reclamaba el interés máximo de los oyentes más jóvenes, pero no exclusivamente la música. De hecho eventos como el del Día del Libro del reciente abril-98 han dejado bien claro la repercusión que puede tener cualquier hecho cultural bien programado, además, insisto, de los Festivales.
Radio 3 necesita actualizarse en los gustos musicales, es verdad, pero también no hacer dejación de su fin último de Servicio Público, y no invadir espacios ya cubiertos por las cadenas comerciales.
Radio 3 precisaba palabra, opinión en libertad, además de criaturillas de ingenio. Así lo entendieron los cientos de oyentes que se apuntaron a una travesía imaginaria que nos iba a “poner en órbita” en la Semana Santa del 98. Reconozco que en el último minuto de aquel Viernes Santo se me quebró la voz, porque era consciente del silencio que se me venía encima. Era la primera vez que iba a dejar el micrófono en más de 25 años. Paloma Zuriaga también.
Sateli-3
En la actual etapa de consumismo mediático, nos ha tocado jugar el papel, más o menos novedoso de un informativo musical en la noche, trás la emisión de Diario Pop. Duro me lo ponéis. Cierto que hay una serie de giras de grupos extranjeros poco cubiertas, y algunas escenas foráneas no suficientemente conocidas, además de la necesidad de dar mayor cancha a Barcelona, y controlar ese idioma cosmopolita que es el inglés.
Nosotros no podemos entrar en la vorágine de las exclusivas y los adelantos porque ésa no es nuestra guerra. Tampoco el la hora del desparrame verborreico. Es la hora de la música. Que sea para bien, Gran Hermano.
FIN