Galería
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Melancolía
Teatro de la contemplación.
El poder
siempre ha necesitado la belleza para legitimarse, sin embargo los creadores de
belleza son acusados de hedonistas, fusilados o expuestos a la vergüenza, el
escarnio y la lapidación
por ese mismo poder bastardo y envidioso por mediocre, entregándoselo a
las masas enfermas de precariedad.
Para ampliar la imagen pulsa en ella.
Lo
que se paga más caro en nuestra sociedad es la diferencia.
No sé si la
pintura está agotada, pero no tengo otro medió de recorrer mi camino de
reconocer a mi gente, de entender mi mundo. Y que más da, cuando ves que saltan
chispas del cuadro, los ojos se llenan de lágrimas, solo entonces consigo ser
un hombre bueno, que se acerca a su entorno con la humildad del peregrino, todos
los sinsabores del camino se olvidan, el descubrimiento de la tierra prometida,
te recompensa, pero ¿y a la mujer del marino quien la recompensa?, de tantas
soledades, de tantos vacíos ignorantes. Y aún peor de soportar el amenazante
filo puntiagudo de la viudedad,
el abandono de su hombre.
Pero te aseguro, que nunca he hecho lo que he querido, sino lo que tenido
que hacer.
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