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El óleo se derrama cálido y sensual sobre el blanco encaje de la superficie del lienzo de tu ropa, ¿como no pensar en ti?, ¿como no desearte?. Tu orografía, tus formas me desafían, y me arrastran al desfiladero de tus gargantas, siento el vértigo loco, la demencia más temeraria. Irremisible me acerco a tus formas, las perfilo y acaricio, solo intento conocerte, Amo la pintura, al igual que te amo a ti mujer, porque ambas me hacéis más hombre, condición natural de la que no puedo, no quiero renunciar. Por no prescindir de ambas.
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