"CUADERNILLO ÍNTIMO DE POEMAS FESTIVOS"
Indalecio Baneba


      Los primeros números de Cuatro Esquinas (en edición fotocopiada y de muy reducida tirada) publicaron durante varios meses el "Cuadernillo íntimo de poemas festivos" de Indalecio Baneba. Los originales, localizados en un viejo arcón del granero de los abuelos de nuestro líder espiritual, constituyen un valioso patrimonio. Por eso los hemos recopilado en un nuevo y divertido "corpus documental".

Glosas de gourmet:
CANCION DEL TOMATE SECO AL SOL DE AGOSTO

      No vayan a creer ustedes que el tomate seco es una cosa que se arrastra perezosamente desde épocas de pobreza. Si visitan Nueva York y pasean por Broadway (la Calle Ancha) descubrirán un establecimiento enorme en el que se pueden encontrar desde mondadientes tallados en ébano hasta lenguas de pájaro en almíbar. Bueno quizá exagere un poco... el establecimiento se llama Dean & Deluca. Pues bien, en la sección de conservas vegetales ¡oh sorpresa¡ ahí está el tomate seco al aire, pero no es de Caspe, ni del Bajo Aragón, ni de Muchamiel, provincia de Murcia. Es italiano y lo venden a precio de oro. Por algo en la península itálica le llaman "pomodoro". (PAF)

Es humilde tu origen y tu sino:
de un cañizo en el sol, en un granero,
pasas al bote, al cesto o al puchero
que nobles dueñas guardan con buen tino.

Ni las moscas se acercan por respeto
al olor penetrante que transmites,
aroma afrodisiaco de convites
dignos de un dios Baco o rey Capeto.

De la sartén al plato vas contento
para acabar en el vientre agradecido
de aquel humano, gastrónomo y lucido,
que inventó con arte tal portento.


(Baneba/98. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 02.).

Glosas confiteras:
EVOCACION SOLEMNE DEL ESPONJAU

      Las glosas de Indalecio Baneba traen hoy a colación un humilde alimento elevado a la cima de la popularidad a través del género chico: el esponjau. Porque así llaman los caspenses a este dulce azucarado de tosca presencia, agujeros gordos y frágil continente. Sumergido en agua formaba de inmediato un sabrosísimo refresco coronado de espumas blanquecinas. Comido directamente amenizaba el momento con su característico "roac roac" entre dientes. Hoy las nuevas modas lo han barrido prácticamente de los escaparates, aunque su versión carbonera siga teniendo el aprecio de los Reyes de Oriente.

Al calor sofocante del verano
ponías remedio raudo y presuroso,
aliviando el sabor, otrora soso,
del agua del botijo o bien del pozo.

Tu rudo aspecto, cercano a "piedra pómez"
se ablandaba al contacto licuiscente,
formando un torbellino rico en dulce
que calmaba la sed, con aguardiente.

La lírica cantó tu fino encanto
en noches de placer, de poca monta,
que la moda cambió muy poco a poco
al traernos de allá la Coca Cola.

¡Cómo alabar, benemérito esponjado,
tu resistencia feroz, digna de encomio
atrincherado en el escaparate
al lado del roscón de San Antonio!

Olvidado el sabor de tu refresco,
pasado ya el momento de tu gloria,
hoy vestido de luto, para Reyes,
nos queda tu presencia y tu memoria.


(Baneba/99. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 6.)

Glosas balnearias:
LAS AGUAS DE FONTÉ

      En verano Indalecio Baneba tiene ciertas molestias cutáneas, pregunta por las horas del Ligero, compra un billete para Chiprana, recorre evocador el camino de Fonté, hace la novena, se cura y -agradecido-, ensalza las aguas mineromedicinales caspenses.
      El poemita festivo de Baneba nos trae a las mientes el lamentable estado de abandono de lo que fuera renombrado balneario caspo-chipranesco. Las aguas afloran a unos metros de la peculiar caseta que antaño las cobijaba. Esta curiosa construcción está a punto de hundirse y con ella parte de la memoria popular. No costaría mucho recuperarla y, de paso, acondicionar un poco el manantial, al que siguen acudiendo las gentes del entorno.
      Por cierto, ¿se le ocurrirá a alguna autoridad sanitaria o medioambiental analizar las aguas, para conocer exactamente su composición, salubridad o insalubridad actual?. No es mucho pedir.

Ya moros y romanos celebraron
las virtudes que escondes en tu seno,
transportadas bien disueltas, caudalosas,
por corrientes que atraviesan el subsuelo.

Caspolinos, chipranescos y foranos,
peregrinan en pos de tu consuelo,
con garrafas, botellones y toneles
cuan si fueses famoso crecepelo.

Eres fuente que cura los eccemas,
la piel basta, las bubas y escozores,
que con tino regenera ciertos granos
o que alivia los barrillos y picores.

Manantial de un agua milagrera,
de virtudes externas eficaces,
¡y aún internas!, pues después de breve espera,
a quien bebe en tu pozo, das caguera.


(Baneba/00. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 10.).
Recordando: Pulsar para ver "La historia de Fonté en vídeo".

Glosas horneras:
LOA AL MANTECADO DE CUCHARA

      Tiene Baneba -bien lo saben nuestros lectores- una afición insaciable a glosar la repostería caspolina. Fruto de tal dedicación es esta nueva entrega a la ya copiosa serie de poemas gastronómico-festivos con que "Cuatro Esquinas" obsequia desde sus primeros números al personal. Como dijo el filósofo "Nunca hubo claro entendimiento, que no precisara colación del estómago".

Cucharada sopera de un gigante,
cucharón de rancho miliciano,
lentilla opaca de monstruo tonante,
botón de muestra de un traje de marciano.

Ojo de rana, plato de un enano,
limpia patena con su fondo plano,
lenteja sobrada, pocillo herculano,
terracota antigua, cuenco veneciano.

Mojado en la leche das gusto a Mariano,
tostado en el horno te vas de mi mano,
mantecau de cuchara, ¡mi amigo!, ¡mi hermano!


(Baneba/00. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 09.).

Glosas de antaño:
LAMENTOS COTIDIANOS

      A veces Baneba se dejaba llevar por la nostalgia. Se entristecían sus ojos de poeta y vertían amargas lágrimas de desencanto. Sus versos reflejaban un pueblo sumido en la apatía, en lo simplemente cotidiano:

Suenan solemnes, muy recias campanadas
del reloj de la plaza en el ocaso,
señalando el final de una jornada
con diez minutos u once de retraso.

La ciudad duerme un sueño cotidiano
con despertar perezoso y rutinario
hora tras hora, días, meses, años
en un ambiente gris, espeso y ralo.

Cae un trozo de alero de una casa
un vecino acomete una horterada
otro inventa quimeras navegables,
hay quien piensa mejor en no hacer nada.

¿Es futuro, es presente o es pasado?
¿Es condena impía que arrastramos?
¿Es algo que adormece las conciencias?
¿Es el sino de un pueblo desgraciado?

Han pasado diez lustros de un poema
que otro vate escribió en intento vano,
más sigue azul el cielo, mientras su alma
tiene modorra Caspe aún para rato.


(Baneba/01. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 12.).

Glosas necesarias:
RETRETE CAMPESTRE

      Indalecio Baneba sintió abrírsele las carnes de emoción al topar, en uno de sus paseos vespertinos, con el habitáculo que reproduce la fotografía. Son muchos los que, acá y allá desperdigados, cumplen con honra el modesto destino de remediar las "priesas del viajero". Deberían sin duda incluirse en el catálogo augusto de las construcciones más útiles a la república. Por eso, armado de papel y lápiz, escribió al momento los inspirados versos que reproducimos para regalo de nuestros bien amados lectores:

Del rústico hortelano presuroso
convertido en un Júpiter tonante
recoges los presentes que acrecienta
ese diseño oval y altoparlante.

Templo de meditación y de suspiros
que extraño incienso inunda de hora en hora,
que a veces estremece sus paredes
con los truenos de aquel que acude y mora.

Humilde arquitectura levantada
al servicio de un pueblo que precisa
el mismo menester que el Rey y el Papa
ejercen ora lentos o con prisa.

Por eso tu destino es, en resumen,
idéntico a otras salas y rincones
que cubiertos de mármoles o joyas
se erigen en palacios y mansiones.

Sólo que tu, abierto aquí en el campo,
ofreciendo cobijo y un agujero
cumples aún mejor el digno oficio
de dar alivio y sostén a algún trasero.


* Foto: "Huerto de Celma", en el antiguo molino de aceite de San Juan, situado junto al cementerio musulmán de Rimer de Acá.
(Baneba/99. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 9).

Glosas reposteriles:
LOA A LA ALMOJÁBANA

      Postre celebrado en la Pascua, y ahora también en todo el año. He aquí el último soplo de las musas que, no sabemos muy bien por qué, se nos antojan algo entradas en carnes.

Fuiste dulce preciado en las taifas
que almorávides duros gobernaron,
honrando grandes mesas y manteles
de mil banquetes solemnes celebrados.

Aún vacía por dentro y delicada
derrochas alma árabe en el sentido,
dándole al repostero caspolino
un no-se-que moruno y legendario.

Al-mojabana hermosa y delicada
placer de corte de una antigua Alhambra
como con gusto tu mojado cuerpo
mientras bailan mis pies la vieja zambra.


(Baneba/98. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 2.).

Glosas ciudadanas:
BANEBA SE CABLEA

      ...o "dime con quien andas y te diré quien eres". Airados versos de nuestro vate privado sobre el maltrato a que nos someten ciertas malas compañías.

Telaraña inmunda que afea el Consistorio
que extiende sus redes por casas y edificios
sin importarle valor, blasones o servicios
cubriéndolos de infamia y artificio.

Nadie se opone a tal desaguisado
nadie frena el dominio incontrolado
nadie elude el mandamiento afgano
del dueño de la luz, del "gran hermano".

No detiene al taladro piedra armera
ni se libra del cableo un monumento,
todo el pueblo convertido en esperpento
clama al cielo y avergüenza al ciudadano.

Más es obvio y certero el pensamiento
que sentencia inflexible, adusto y fiero
que obra mal, muy mal, el que lo hace,
y peor, ¡vive Dios!, quien lo consiente.


(Baneba/98. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 13.).

Glosas medioambientales:
ODA A LA ESCOMBRERA

      En Caspe, como en cualquier lugar del mundo es bien seguro que no faltan gentes, chicos y mayores, profundamente inquietas por los agujeros en la capa de ozono o la situación de las selvas del Brasil. Gentes que, paradójicamente, no tienen el menor escrúpulo en destrozar las flores del parque más próximo o dejar abandonada la lavadora vieja en el vertedero ilegal. Los alrededores del pueblo se convierten así en un auténtico basurero. Alertado por el problema Indalecio Baneba, compuso esta dramática glosa.

No hay orilla, paso o alameda
donde posar la vista o el trasero,
no hay forma de no darse de narices
con la mole de un inmenso basurero;
no hay donde con sonrojo y con vergüenza,
quede huella indeleble de un gamberro
que armado de tractor, remolque y perro
tiró el escombro donde le vino en gana.

Una taza de water, una cama,
un colchón a pedazos con su almohada,
un viejo orinal, un lavadero,
el cadáver de un gato en un brasero.
Todo vale en este caos variopinto
que inunda nuestros valles y collados
mostrando impúdico al forastero
lo que a los propios debiera ser escarnio.

¿No hay remedio posible?, ¿no hay manera
de evitar en parte tal afrenta?
Quizá limpiando un poco antes que un día
acabe inundándonos la mierda.


(Baneba/97. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 1.).

Glosas reposteriles:
HIMNO A LA TORTA DE BALSA

      Que la fama de la torta de balsa rebasa las fronteras caspenses es cosa sabida. Que es placer y gula de paladares refinados es obvio. Que sus variantes multiplican, a la vez que enriquecen, la suprema delicia del relleno almendrado, es evidente. No ha mucho, un popular periodista regional visitaba nuestra ciudad entre sorprendido y admirado, cuando se le acercó con aire de misterio un señor con acento catalán: - Escolti, joven. ¿Que sabe usted donde venden la coca?. - (¡¡...!!). - Sí (bajando ligeramente el tono y el volumen, con cierto aire de complicidad). La "coca" de Caspe. El popular periodista acabó preguntando a su vez al demandante "si es que se quería quedar con él". A Indalecio Baneba le gusta dejar las cosas en su sitio. Informar y formar, a la vez que distraer. Por eso, con el propósito de divulgar entre los suscriptores de "Cuatro Esquinas" las maravillas de un postre que quizá no conozcan, trae hoy a colación este himno al que fácilmente hallarán melodía vuesas mercedes.

Torta, torta para un compromiso.
Torta, torta del Mar de Aragón.
Torta, torta de balsa rellena.
Torta, torta con vino dulzón.

Yo quisiera cantar tus esencias
cuajadas de almendros en flor,
de manzanas del Val de la Liana,
o de nueces de Sancharancón.
Son delicias que al viento pregona
quien a Caspe se acerca con fe,
a comerse un buen trozo de coca,
a la hora del postre o café.

Pregonar todas estas bondades,
es justicia, decoro y pasión,
de quien nace o reside en su Caspe,
y presume de tal galardón.
Por lo tanto yo canto gozoso,
a las manos que forman su hondón,
al relleno que cubre la balsa
y ¡esa torta!, que me como yooo.

(Tachún, tachún. ¡Póm!).

(Baneba/99. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 5.).

Glosas patrimoniales:
LAMENTO SOBRE LAS RUINAS DEL CASTILLO

      No hay duda de que, hoy por hoy, las cosas son bien distintas de cuando el buen Baneba escribió hace diez años el desgarrador poemilla que ahora transcribimos. Hay "buenas vibraciones" en torno al castillo, que se han de concretar en plazos, dineros y proyectos. Sigamos confiando en la superioridad, aunque ¿no son demasiados años para obra tan pequeña? En otros sitios, las resuelven antes.

Estos Flavio ¡ay dolor!, que ahora contemplas
fueron muros bien recios y potentes
que jueces de tres reinos habitaron
a fuer de honestos, sabios y prudentes.
El asombro que su buen juicio causara
sigue siendo gran ejemplo de mesura
que la historia transcribe en letras de oro
como lección perenne de cordura.
Tal muestra de civismo y de conciencia
habrá de perpetuarse eternamente,
pero lo que merece el contenido,
debiera darse también al continente.
Si el Castillo se hunde, ¡que se hunda!;
si sus estancias ceden, ¡da lo mismo!;
si se viola el solar, ¡no es nada grave!;
¿para qué hacer un acto de civismo?
Más nadie sabe, porque a nadie importa,
que semejante incuria y abandono
son síntoma alarmante en unas gentes
que fueron dignas de otorgar un trono.
No saben, los autores de esta afrenta,
capaz de dar al traste con la historia,
que un pueblo está más cerca de la muerte
si pierde su conciencia y su memoria.

* Por alusiones anteriores aclaramos que Baneba sustituye deliberadamente el nombre de Fabio por el de Flavio. No es un error.
(Baneba/98. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 4.).

Glosas gastronómicas:
ODA A LAS OLIVAS MUERTAS

      Indalecio Baneba se inclinó con frecuencia por las singularidades de la gastronomía caspolina. Excelencias caspenses para paladares refinados capaces de alimentar la más encendida vena poética. Un arranque lírico que permitió numerosas y brillantes aportaciones.

Es muerte que da vida a quien hambriento
armado de un currusco y un salero
se afana en la cocina con esmero
amañando tan sólido sustento.

Metidas en el horno bien caliente
rechinarán gozosas en su seno
soltando flatulencias penetrantes,
de aroma de tomillo o bien de espliego.

Mesa y banca dispuestas al convite,
apresto de buen vino Pallaruelo,
un palmo de longana, por si acaso,
y la morcilla asada junto al fuego.

¡Qué banquete de bodas lo supera!
¡Qué festín medieval puede con ello!
Delicia para pocos, que aún recuerdan
los manjares de ayer, cuando era invierno.

(Baneba/98. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 3).

Glosas ferroviarias:
LA ESTACIÓN

      Cuando en aquellos años Baneba cogió el tren para ir a Fonté contempló un espectáculo dantesco. Difícilmente han podido encontrarse descuido, suciedad, hedor y peligro tales como en el entorno de la Estación de ferrocarril. Por eso, emulando sucintas rimas de Príncipe, recogidas en anteriores números de "Cuatro Esquinas", se desahogó con estos afilados versículos:

¿Viste
triste
la esta-
ción,
desde
casa
Maga-
llón?

Faltan
vallas
caen
tejas
sobran
trastos,
cosas
viejas.

Nadie
limpia,
no se
pinta
ni se
gasta en
buena
vista.

Nadie
clama
Renfe
calla,
no le
multan,
ni dan
caña.

Los e-
diles
compla-
cidos,
no se
dan por
alu-
didos.

Así
somos
así es-
tamos,
de po-
bres cuan-
do via-
jamos.


(Baneba/00. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 11.)

Glosas invernales:
LA CASTAÑERA

      Era verano y Baneba buscaba con afán imágenes de frescor. Nada mejor que remontarse a los crudos inviernos caspolinos. Baneba se puso a soñar. Y en sus sueños apareció con todo el encanto de los fríos de antaño, "La castañera".

El calor pegajoso del verano
llena mi testa de imágenes calientes
y olfateo inconsciente aquel aroma
de extraños frutos tostados y crujientes.

Es un revivir de inviernos fríos,
de paseos sin rumbo ciudadano,
de cuerpos protegidos por bufandas
y una castaña ardiente en cada mano.

¡Qué distracción sublime en el domingo!,
¡Qué imagen la del rústico brasero!
¡Qué tufillo inhibidor de aburrimientos
sólo rotos en el Goya y el Lucero!.

Recordando aquel Caspe de la Enher
despertando al renacer de los sesenta,
pocas cosas me resultan hoy más gratas
que evocarte, amiga castañera.


* Foto: Francisca Gil dando lectura a un poema en las I Jornadas del Aceite de Oliva organizadas por el GCC.
(Baneba/99. Publicado en la revista "Cuatro Esquinas" nº 7).

"Producciones Cuatro Esquinas" es un proyecto de divulgación de las cosas de Caspe y su entorno,
realizado desiteresadamente y sin ningún ánimo de lucro.

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