Federico Torres y Gregorio Sierra:

LA REGIÓN ARAGONESA
(Para escolares, 1932).


            "Ciudad de gran renombre; quizás la primera de las españolas que recorrió famosa el orbe entero. En 1169, el Rey Alfonso II el Casto arrancó a Caspe de los musulmanes. Había en ella muchos moros acomodados, que no siguieron a los guerreros, quedándose para siempre en la ciudad, con lo que Caspe, cual otras poblaciones de España, no se empobreció.

            En 1193, Alfonso II, agradecido a los servicios militares de los caballeros de la orden de San Juan de Jerusalén, les donó la villa.


            Lo que ha hecho más célebre a esta población aragonesa es el suceso que registra la Historia con el nombre de Compromiso de Caspe. Al morir sin descendencia el Rey de Aragón don Martín el Humano, hubo varios aspirantes a la corona. Estos fueron los condes de Urgel, de Luna y de Prades; los duques de Gandía y de Calabria, y el infante castellano don Fernando el de Antequera. La lucha fratricida se presentaba con caracteres desgraciados. Y para evitar crueldades, se reunieron aragoneses, catalanes y valencianos, formando un Jurado para que decidiese la cuestión. Este celebró junta en el castillo de Caspe, otorgando por mayoría de votos la corona aragonesa al infante don Fernando.

            Los principales monumentos de Caspe son el Castillo, la Colegiata de Santa María y el Convento de San Agustín.

            La ciudad aparece sobre un cerro, dominando soberbia vega, regada por los ríos Guadalope y Ebro. Hermosa atalaya, pues desde varios puntos se admira un espléndido panorama.

            El campo es rico; tiene mucha fama su buen aceite y son muy solicitados sus frutos. El cáñamo y el vino dan muy saneados ingresos.

            Con el aceite, el jabón, las harinas, la alfarería, la electricidad, los mármoles comprimidos y las fábricas de sommiers (sic), realiza Caspe una activísima industria.

            Tiene aguas bicarbonatadas sódicas.

            De entre los hombres eminentes que nacieron en Caspe, se cuenta a don Pedro Jerónimo Gil de Casteldares, médico inteligente del siglo XVII. Dejó escritas varias obras de medicina. Fue profesor de la Facultad de Medicina de Zaragoza".

Federico Torres y Gregorio Sierra
(Ilustraciones edición facsimile).