BICENTENARIO DE MIGUEL AGUSTÍN PRÍNCIPE

16 de octubre de 2011:
LA PARTIDA DE NACIMIENTO

      El erudito Juan Moneva y Puyol, que visito Caspe el domingo 17 de noviembre de 1901 formando parte de una delegación del Ateneo de Zaragoza, copió literalmente la partida de nacimiento de Miguel Agustín Príncipe. El documento del archivo parroquial (manuscrito en el Lib. 15, fol. 158) decía así:
      “En la iglesia parroquial de Caspe, á diez y seis de Octubre de mil ochocientos once; Yo, Mn Josef Luna, Regente, bauticé, según lo dispuesto por Ntra. Sta. Me. Iglesia, un niño, hoy nacido á las tres de la mañana, y es el segundo de los hijos de este matrimonio, hijo de D. Pedro Romualdo Príncipe, natural de Escatrón, y Da. Juana María Viand (sic), natural de Madrid, cónyuges, nuestros parroquianos. Impúsosele por nombre Miguel Agustín. Son sus abuelos paternos: D. Mateo, natural de Tortosa, y Francisca Diez, natural de Escatrón: maternos: D. Eustaquio, natural de Provenza y Da. Magdalena Oller, natural de Brull en Cataluña. Fueron padrinos: don Agustín Cortés, natural de Caspe y Michaela Jordán, natural de Letux, á quienes advertí el parentesco espiritual que habían contraído y la obligación de enseñarle la doctrina cristiana en defecto de sus padres: y por ser así lo certifico y firmo.- Francisco Miguel, prior curado”.

      (Con la publicación en Internet de esta partida de nacimiento, celebra “Cuatro Esquinas” el bicentenario de Príncipe.).


DECLARACIÓN INSTITUCIONAL

      El Ayuntamiento de Caspe, reunido en sesión plenaria el martes cuatro de octubre, ha aprobado por unanimidad una declaración institucional de homenaje a Miguel Agustín Príncipe. Supone el arranque de lo que se ha dado en denominar "Año Príncipe", lema bajo el que se desarrollarán en los próximos doce meses diversas actividades culturales y populares para recordar al escritor y periodista que nació en Caspe hace doscientos años. Es el mejor pórtico para festejar el 16 de octubre, fecha exacta de la conmemoración. Ofrecemos a nuestros lectores la mencionada declaración institucional de nuestros munícipes.  (10/11)

| Texto completo |


¿UN PRÍNCIPE REPUBLICANO?

      El pensamiento político y el talante social de Miguel Agustín Príncipe lo definen como un pensador liberal, avanzado y progresista. Celoso de la primacía del poder civil y de la soberanía popular, se muestra convencido de que son más importantes las ideas que las personas. Se sitúa en lo que hoy llamaríamos la izquierda comprometida, aunque la terminología no resulte apropiada para aplicarla en la primera mitad del XIX. En un intento se seguir aproximándonos más a su ideología, nos preguntaremos ahora cómo veía Príncipe a los Reyes. Casi, casi da la impresión de que fue un precursor del pensamiento republicano.  (08/11)

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PRÍNCIPE Y LAS BRUJAS

      Que en Caspe ha habido tradición de brujas es un hecho constatable. En el siglo XVI el concejo de la Villa redactó unos estatutos que las perseguían, y en ello se insiste en el siglo XVII, al menos en tres ocasiones más. Pero no hace falta acudir a tiempos tan pretéritos: quizá aún viva gente entre nosotros que haya visto colgando de los balcones ramicas de ruda -con el cepellón hacia arriba- como amuleto protector.
       ¿Creyó Miguel Agustín Príncipe en magas, hechiceras y nigrománticas? Quizá no, pero se refirió a ellas en algunas ocasiones, aunque fuera de pasada. Y en esas referencias no es descartable que afloren arcanos caspolinos.
  (07/11)

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EL PASADO ISLÁMICO

      Entre las mil quinientas páginas que Miguel Agustín Príncipe dedicó a analizar con visión liberal “La Guerra de la Independencia” (1847), deseamos resaltar el especial atractivo de una docena de ellas, las primeras. Nuestro paisano esboza en el arranque de esta obra un peculiar examen del conjunto de la historia de España, un territorio “habitado por un pueblo sincero, leal, generoso, moderado, valiente, susceptible de una grande exaltación moral, capaz de recibir la mejor dirección, sin más defectos que los que son irremediable consecuencia del despotismo y de la superstición que han pesado sobre el país”.
      El caspolino, de ideas sociales avanzadas, no duda en afirmar rotundo que “la causa de la decadencia de España está en el desarrollo de los antiguos vicios inherentes al repartimiento de la propiedad. Acumulados los terrenos en manos de un pequeño número, ninguna mejora han podido recibir”.
  (07/11)

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JUEGO TIPOGRÁFICO

      Tal como señaló en su día Santiago Aldea, de la personalidad pública de Miguel Agustín Príncipe debemos destacar, sobre todo, que "estamos ante un liberal progresista que conecta con las preocupaciones de su época y que acepta los grandes ideales, que arrancan de la ilustración". Pero, aunque en tono intrascentente, bien estará subrayar en el año del bicentenario del poeta caspolino, que también fue divertido. Véase, por ejemplo, este juego poetico-tipográfico:

      Una carta Isabelilla                                  LLA
      Mandó un día a su galán                  DI
      Con este sobre: "a mi Juan   HAR
      El QUE VIVE EN LA BU

      Hizo reir esto al majo,
      Y tomando otro papel,
      Puso el sobre: a mi Isabel
      LA QUE ESTÁ EN EL CUAR   TO
                                                                       BA
                                                                               JO
  (05/11)


LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

      Una de las más citadas y a la vez desconocidas obras en prosa del poeta caspolino Miguel Agustín Príncipe es su ensayo histórico “La Guerra de la Independencia”, publicado por entregas a partir de 1842. Cuando finalizó la edición, en 1847, más de mil quinientas páginas repartidas en tres volúmenes sintetizaban su visión y análisis de tan capital acontecimiento.
      No estuvo exenta de percances esta iniciativa editorial, siendo uno de los más sonados la querella que planteó contra Príncipe nada menos que Manuel Godoy. En todo caso, “adornada con más de mil grabados en madera y láminas litografiadas”, La Guerra de la Independencia alcanzó cierta notoriedad y prestigio.
  (05/11)

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POEMA VISUAL

      Es tiempo de Semana Santa, la época del año en la que la reflexión de los cristianos gira más que nunca en torno a la simbología de la Cruz. Miguel Agustín Príncipe trasluce en su obra un pensamiento liberal progresista que no está reñido con un sincero y profundo catolicismo, si bien éste se manifiesta desde un postulado crítico y avanzado.
      Como poeta, uno de sus mayores éxitos comerciales fue la publicación de un 'Devocionario poético', cuya primera edición apareció en Madrid en 1844: se vendieron 6.000 ejemplares, una cantidad sorprendentemente elevada para su tiempo; fue reeditado tanto en España como en América.
      En el 'Devocionario' el caspolino inserta una curiosísima composición, que ahora reproducimos. Se trata de una oración para recitar al final del Vía Crucis que presenta la particularidad formal de que sus estrofas dibujan sobre el papel -en nuestro caso sobre la pantalla- una cruz de Caravaca.
  (04/11)

| Ver y leer el poema |


LA CALLE DE PRÍNCIPE EN ZARAGOZA

      No muy larga y en cuesta pronunciada, así es la calle Miguel Agustín Príncipe de Zaragoza, en el barrio Oliver. Comienza en la que se llama Ángela Bravo Ortega (hasta hace poco denominada La Victoria) y termina en Marqués de San Felices, aunque visualmente da la impresión de que continúa en un segundo tramo, que realmente corresponde a la calle Porter. Se puede llegar con el bus 53; hay bares con pinta de buenas tapas, se practica deporte en el pabellón municipal Ramiro Solans y la atraviesa por un extremo la denominada Vía Verde, por donde siempre apetece pasear.
      Lo único malo es que está incorrectamente rotulada: 'Agustín Príncipe'... ¡No es mentira, pero tampoco es verdad! El poeta y periodista caspolino, del que este año celebramos el bicentenario de su nacimiento, se llamó Miguel Agustín y se apellidó Príncipe Vidaud. En todo caso, siempre firmó -y así figura en todas las antologías- como 'Miguel Agustín Príncipe', que debería ser la rotulación exacta de la calle. Seguro de que el concejal del barrio zaragozano atenderá nuestra petición, por eso ya le damos las gracias.
  (03/11)


PRÍNCIPE Y LA CINCOMARZADA

      El pensamiento político y social de Miguel Agustín Príncipe supo hacer compatibles el liberalismo progresista y el ferviente autonomismo. Sus postulados huyen tanto de todo matiz autoritario como se alejan del afán centralizador. Junto a esta novedad ideológica, su obra refleja a un monárquico constitucional como mal menor y a un fervoroso católico practicante. La confirmación de su talante constitucional se nos muestra bien a las claras en los sucesos ocurridos en la capital de Aragón el 5 de marzo de 1838.
      Durante la primera Guerra Carlista, Zaragoza apuesta por el bando liberal. Así queda de manifiesto en el rechazo del levantamiento carlista de 1834, pero sobre todo en la denominada desde entonces 'Cincomarzada'. El pueblo zaragozano logró el 5 de marzo de 1838 desalojar de la ciudad a las tropas absolutistas que le habían sorprendido en plena noche. El carlista Cabañero, al mando de 3.000 infantes y 300 caballos, confiaba en el apoyo interior de la población cuando penetró en Zaragoza. Pero lejos de ver confirmado su deseo, se encontró con un espontáneo y muy mayoritario revés ciudadano: el espíritu liberal de los zaragozanos los empujó a la calle para defender su ideario.
      Príncipe tomó parte activa en la 'Cincomarzada' y tras los sucesos compuso una oda que el 'Diario Constitucional de Zaragoza' publicaría el día 8: “Era la noche, y en tranquila calma / El sueño bienhechor nos sonreía, / Libre de susto y de recelo el alma. / Enmudecido el viento”...
      En la actuación personal de Príncipe y en la oda a la que hacemos referencia se demuestra el talante de liberal comprometido que tuvo nuestro autor, que doce meses después volvió a recordar lo ocurrido, también en las páginas del 'Diario Constitucional de Zaragoza: “Hoy hace un año que la gente impía / Vuestra recinto hollaba: / Hoy hace un año que la chusma esclavo / Ante vosotros maldiciendo huía”...
  (03/11)

| Primer poema íntegro |


UNA SUGERENCIA PARA LA CORAL

      El poeta caspolino Miguel Agustín Príncipe escribió: “Todo a un tiempo lo expresa el dulce canto”. Una de las pasiones de este paisano nuestro (de cuyo nacimiento se cumplen en este 2011 dos siglos) fue la música. En 1838 impulsó en Zaragoza la creación de la Sociedad Filarmónica, de cuyo himno compuso la letra; aquí quedan dos estrofas como muestra: “Es el canto placer halagüeño / que natura a los seres prescribe; / de natura sus leyes recibe, / y es natura armonía sin par”. / / “Entonemos el himno sonoro / pues sensibles al canto nacimos, / y a la dulce amistad que sentimos / añadamos un vínculo más”.
      Ya en Madrid, Príncipe fue socio fundador del Museo Lírico, Literario y Artístico (1841) y dirigió “El Anfión Matritense” (1843), un periódico musical “filarmónico-poético” impulsado por Pedro Albéniz, Manuel Bretón de los Herreros, Ramón Campoamor, Gertrudis Gomez de Avellaneda, Juan Eugenio Hartzenbusch, José Zorrilla... La Reina Isabel II figuraba entre los suscriptores. Nuestro Miguel Agustín escribió (y tradujo) de todo, hasta un análisis del “sistema pentagramático de los árabes”.
      Y ahora, la sugerencia que lanzamos a la Coral Ciudad de Caspe: como homenaje a Príncipe, en su bicentenario, la polifónica podía interpretar en sus conciertos del 2011 una pieza que ya tuvo en su repertorio hace nueve años, el poema de Miguel Agustín “A unos ojos” (1843), al que puso música Juan Pérez Ribes en el año 2002.
  (02/11)

Imagen: Miguel Agustín Príncipe en un dibujo publicado en "La Cigarra Cantaora" (revista de los alumnos del Instituto de Bachillerato de Caspe), enero 1972.

| Leer el poema íntegro |


VIUDO A LOS 25 AÑOS


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      "No hay poesía / que exprese lo que expresa / la voz familia", escribió el periodista y literato caspolino Miguel Agustín Príncipe. Cuando en 1989 Aldea y Serrano publicaron la monografía sobre el autor, señalaron que poco antes de 1840 contrajo matrimonio en Zaragoza con Benita Satorres, con quien tuvo cuatro hijos; Benita falleció en algún momento anterior a 1857. Al morir Príncipie en Madrid, en 1863, los obituarios de prensa señalaban que dejaba viuda, de lo que se concluye que debió casarse en segundas nupcias.
      El investigador Antonio Peiró ha descubierto en el Archivo Municipal de Zaragoza un documento que demuestra un matrimonio hasta ahora desconocido de Miguel Agustín, que en realidad fue el primero y al que siguieron los dos anteriormente mencionados. En total, tres bodas. Príncipe, cuyos padres se afincaron en Zaragoza cuando tenía apenas doce años, residía a mediados de los años treinta en el Coso Bajo, concretamente en el número 52 de la calle de Enmedio. En ese entorno urbano participó el caspolino en la defensa que los ciudadanos liberales opusieron al ataque carlista de 1838 (origen de la popular "cincomarzada").
      Poco después, en diciembre de 1836, el consistorio realizó un censo que se conserva y en el que se inscribieron los varones entre 18 y 50 años de edad, en el que figura Príncipe (que contaba 25) como licenciado en leyes "viudo". ¿Quién fue esa primera esposa de nuestro paisano?, es dato que se desconoce. Miguel Agustín, pobre de solemnidad y con salud delicada, comenzó a sumar pronto desgracias en su vida. A modo de curiosidad anotaremos que en el bloque zaragozano en el que habitó el poeta tuvieron su domicilio otras gentes humildes: Mariano Milián, albañil, de 29 años; Patricio Arbit, jornalero, de 30 años; y Pedro Molina, empleado, de 28 años.
  (02/11)


PENSAMIENTOS DE UN FUMADOR

      El próximo mes de octubre hará doscientos años que nació Miguel Agustín Príncipe. Nuestra intención, como en su día hicimos conmemorando el centenario de la declaración de monumento de la Colegiata, es publicar periódicamente ratazos más o menos anecdóticos, formales o curiosos, de la intensa actividad vital del poeta caspolino. La ocasión la pintan calva estos días, para que rescatemos la caricatura que ilustra esta primera entrega. Aparece en ella Príncipe, fumando como un descosido. Porque el celebrado autor de fábulas era un fumador compulsivo y empedernido. ¡Mal lo hubiese pasado con la ley que acabamos de estrenar! El periódico satírico madrileño "La Risa" lo representó de esta guisa en abril de 1843.
      Príncipe fue un vicioso del humo: "¿Dónde hay flor para la boca / Como un cigarro de a vara?".
      El caspolino llegó a firmar unos versos que tituló "Pensamientos de un fumador", que aparecieron en septiembre de 1839 en rotativo literario de la capital "El Entreacto". Van dos ejemplos:
      "Que falte el licor de Baco, / el buen pan, la rica torta. / el gran jamón... ¿qué me importa / si en mi petaca hay tabaco?
      Y otro: "Tal murria una vez me entró, / que quise matarme ciego: / Saque un buen habano, eché fuego, / fumé... la murria acabó".
      Su salud lo pagó, claro.
  (01/11)


Previo:
UN RETRATO DE PRÍNCIPE


Situar el cursor sobre la imagen.

      Les aseguramos que “nos hemos dejado los ojos”. Hemos mirado el cuadro, personaje por personaje, y comparado sus fisonomías con los retratos conocidos de nuestro paisano Miguel Agustín Príncipe. Porque resulta que en este lienzo, que captamos ya yace unos años en el Museo de Arte Moderno de Madrid, aparece la imagen del escritor y poeta caspolino acreditado y conocido en la Corte.
      Antonio María Esquivel fue el pintor de esta “Lectura de Ventura de la Vega” ante amigos, conocidos y gentes de las ciencias y las artes en el candelero allá por la mitad del siglo XIX.
      El resultado de nuestros afanes y pesquisas caspolitanas lo ofrecemos a la posteridad (¡gracias, gracias amado pueblo!) en este apunte anecdótico. Por aquel entonces la fotografía estaba alumbrando, así que imaginen ustedes la capacidad y el ingenio del pintor Esquivel, para decirle a tan numeroso grupo: “¡A ver, todos quietos un momento, que voy a sacar un retrato al óleo!”.
  (12/10)


"Producciones Cuatro Esquinas" es un proyecto de divulgación de las cosas de Caspe y su entorno,
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